Brezo y Brisa, las primeras crías de lince ibérico nacidas en cautividad, cumplen cien días en buen estado de salud

SEVILLA, 6 (EUROPA PRESS)

Los dos primeros cachorros de lince ibérico nacidos en cautividad el pasado 28 de marzo, en el Centro de Cría de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana, cumplieron hoy sus primeros cien días de vida, en buen estado de salud, según informaron a Europa Press fuentes de la Consejería y del Ministerio de Medio Ambiente.

Los cachorros Brezo y Brisa, los primeros del mundo que se consiguen criar en cautiverio, continúan su crecimiento dentro del programa que dirige la veterinaria hispano-norteamericana experta en felinos Astrid Vargas. Brezina, la tercera cría de la madre Saliega, nacida el mismo día, falleció el pasado 11 de mayo, tras una pelea, que le produjo heridas en la tráquea, con su hermano Brezo.

La decisión sobre los nombres de los linces se adoptó en una reunión del Comité de Cría que se celebró en el mes de octubre del año pasado. En esta reunión participaron tanto los técnicos del Programa de Cría como los que trabajan en el campo en la conservación de este felino. Según la metodología adoptada, todos los cachorros de 2004 han sido denominados con nombres de plantas o topónimos que empiezan por la letra “A” y los de 2005 con la letra “B”.

El lince ibérico es el carnívoro más amenazado del Planeta y, en la actualidad, sólo cuenta con un total de 12 ejemplares susceptibles de reproducción en cautividad, más una hembra de edad avanzada, dentro del programa de cría “ex situ”, repartidos entre el centro de El Acebuche y el zoológico de Jerez.

Diez de estos ejemplares se encuentran en las instalaciones del Centro de Cría en Cautividad de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana. Se trata de seis hembras (dos juveniles, tres en edad en edad de reproducción y la sexta de avanzada edad) y cuatro machos, dos en edad de reproducción. En el zoológico de Jerez se encuentra tres cachorros, dos hembras y un macho.

La cría en cautividad es una herramienta de apoyo a la conservación de especies amenazadas, gracias a la cual se ha conseguido salvar de la extinción, en otros puntos del Planeta, a otros felinos como el tigre siberiano, el leopardo de las nieves o la pantera nebulosa de Sumatra. En la actualidad, la única posibilidad que existe de crear nuevas poblaciones de lince ibérico es a través de animales criados en cautividad.

Las poblaciones silvestres de lince ibérico han sufrido una regresión constante a lo largo del pasado siglo, con un vertiginoso declive del 90 por ciento en los últimos 20 años, debido especialmente a la drástica disminución de su presa fundamental, el conejo y a la fragmentación de su población, de la que sólo hay dos núcleos viables: Sierra Morena y Doñana.

CRIA EN CAUTIVIDAD

El Centro de Cría de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana, inaugurado en 1992, fue el primero en intentar impulsar un programa experimental de cría de lince. Tras la firma del Convenio Bilateral entre el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía, en junio de 2003, se da un impulso definitivo al programa de conservación “ex-situ” del lince ibérico. El proyecto de cría en cautividad está dirigido por Astrid Vargas, veterinaria hispano-norteamericana experta en felinos.

Este programa debe ir acompañado de un esfuerzo paralelo por conservar su hábitat potencial para futuras sueltas. Por tanto, otro de los objetivos del programa es el de proteger y restaurar hábitats en posibles áreas de distribución, como Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal. También se han creado bancos de germoplasma y se llevan a cabo programas de sensibilización entre la población.

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