Equipos de buceadores rastrean el Ebro en busca de almejas de agua dulce, una especie en vías de extinción

El rastreo de este molusco es un requerimiento previo a la construcción del proyecto del azud del río

ZARAGOZA, 4 (EUROPA PRESS)

El Ayuntamiento de Zaragoza comienza hoy los trabajos de prospección de la margaritífera auricularia y del galápago leproso en el río Ebro, en el tramo comprendido entre el puente del Tercer Cinturón, o de Giménez Abad, y el puente de la autopista de la Ronda Norte.

La declaración de impacto ambiental del proyecto del azud del río especificaba la necesidad de acometer, de forma previa al inicio de las obras, esta actuación en el área de influencia de la nueva infraestructura. Sin embargo, el consistorio ha decidido ampliar la búsqueda de especies protegidas a todo el ámbito de la Expo, explicó la concejala de Medio Ambiente, Lola Campos.

El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Oficina de la Agenda 21 Local, coordinará un equipo de trabajo, que contará con el asesoramiento del doctor en Ciencias Biológicas, Rafael Araujo, del Museo de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El grupo está integrado por buceadores del Servicio contra Incendios, Salvamento y Protección Civil, guardas municipales de Montes y funcionarios de la Brigada de Montes, además de miembros de la Unidad de Conservación del Medio Natural y Gabinete de Educación y Sensibilización Ambiental. En total, son unas 15 personas.

Se llevará a cabo un rastreo profundo, adelantó Rafael Araujo. Los guardas municipales y la Brigada de Montes se encargarán de inspeccionar la orillas del río y los bomberos rastrearán las profundidades del Ebro.

DOS EQUIPOS DE BUCEADORES

La búsqueda de la margaritífera auricularia, un molusco bivalvo, más conocido como almeja de agua dulce, y que está catalogada como una especie en vías de extinción, requerirá dos equipos de dos buceadores, que realizarán recorridos perpendiculares a la dirección del cauce cada 25 metros, en el tramo comprendido entre el puente de Giménez Abad y el puente de la Unión o de Las Fuentes. Desde ese punto hasta el puente de la autopista, las prospecciones se realizarán cada cien metros hasta completar los siete kilómetros del área a explorar.

Los ejemplares sueltos serán recogidos por los expertos, explicó Rafael Araujo. Cuando se encuentren varias almejas en un mismo sitio se marcará el área para realizar una prospección más profunda y, en el caso de que se halle una colonia, se estudiará la posibilidad de mantenerla en su hábitat, siempre y cuando no les afecten las obras del azud.

Los buceadores deberán rastrear la margaritífera mediante la palpación de los fondos, ya que esta variedad de almeja de agua dulce vive en los suelos de grava y arena. Los profesionales del Cuerpo de Bomberos también deberán buscar huellas de la presencia del galápago leproso, que se hará mediante la colocación de nasas.

Las prospecciones se mantendrán por espacio de 20 días en el cauce del Ebro. Los expertos realizaron un encuentro de trabajo en el que además del director de esta intervención y de los funcionarios municipales que participan en el estudio, estuvieron presentes técnicos de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón y del servicio de Estudios Ambientales de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

EN VÍAS DE EXTINCIÓN

La margaritífera auricularia es una especie en vías de extinción. Tiene una concha extremadamente gruesa y pesada, es de color negruzco y su aspecto es curvado, como el pabellón auricular de una oreja humana. Llega a alcanzar los 20 centímetros de longitud y vive en fondos de grava y arena. Para su supervivencia, necesita aguas de cierta calidad y cauces en buen estado, concretó Rafael Araujo.

Estos bivalvos de agua dulce eran frecuentes en los grandes ríos de Europa Occidental y de África del Norte hasta el siglo XIX. La alteración de los cauces, la destrucción o la contaminación de los mismos, junto a la realización de embalses, presas y canalizaciones fueron desplazando a estos animales, hasta el punto de que en la actualidad su presencia sólo se ha detectado en Aragón.

En la zona del Ebro medio habrá algo más de medio centenar de ejemplares, estimó Rafael Araujo. En el Canal Imperial el número puede alcanzar las 3.000 almejas. También hay colonias en la zona del Canal de Tauste, en torno al centenar de ejemplares, y en el Ebro bajo habrá unas decenas.

Estas almejas se conocen también como náyades, en alusión a las ninfas de la mitología, que se encargaban de proteger los ríos, ya que la función de estos moluscos es la de filtrar y depurar las aguas.

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