La calidad de vida relacionada con la salud mejora en los pacientes que reciben un trasplante renal, según los expertos

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

La calidad de vida relacionada con la salud mejora claramente en los pacientes que reciben un trasplante renal funcionante, alcanzando niveles similares a los de la población general, e incluso superiores en las personas mayores de 65 años, según informó hoy la Sociedad Española de Nefrología (SEN) en un comunicado.

Según el doctor Francisco Ortega, responsable de la Unidad de Investigación en resultados y calidad de vida del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias, en los últimos años han venido sucediendo numerosos cambios en el concepto de calidad de vida del paciente trasplantado debido, entre otras cosas, a la existencia de un amplio abanico de inmunosupresores, con lo que se pueden evitar mejor sus efectos adversos tanto a corto como a largo plazo.

En este sentido, los expertos destacan que la edad mejora la percepción de salud del trasplantado, y las mujeres la tienen peor que los hombres, aunque en el mismo grado que la población general.

Asimismo, cuando hay deterioro de la función renal importante, la anemia afecta a la calidad de vida relacionada con la salud, que se recupera, al menos parcialmente, con el tratamiento de corrección con EPO. También se registra un empeoramiento durante el tiempo que el paciente está en diálisis y en trasplante.

Para corregir estos factores que empeoran la calidad de vida, la Sociedad Española de Nefrología recomienda hacer bien el tratamiento de medicinas inmunosupresoras, no ganar peso, hacer ejercicio, dejar de fumar, tratarse correctamente la hipertensión arterial (dieta sin sal y medicaciones antihipertensivas), el colesterol y otros lípidos (dieta y medicamentos) y corregir la anemia si es importante.

En el caso de la dieta, debe mantener al paciente en un peso adecuado, muchas veces sin sal (aproximadamente el 90% de los trasplantados están hipertensos) y con frecuencia pobre en colesterol. No obstante y pese a estas limitaciones, la dieta debe de ser variada y rica, tomando fruta y verdura a diario.

Por otro lado, subraya que la influencia del ejercicio es buena, siempre que se adapte a la capacidad física y el entrenamiento del paciente trasplantado, incluso en los enfermos en diálisis.

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