Investigadores españoles descubren una proteína en bacterias que podría usarse para investigar nuevos antitumorales

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Centro de Investigaciones Biológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han participado en un estudio que ha permitido confirmar la existencia de una proteína, la tubulina, en bacterias, describiendo su estructura y funcionamiento. Según informó hoy el CSIC, este hallazgo “podría aplicarse a la investigación de nuevos agentes antitumorales con la tubulina bacteriana como modelo experimental”.

El trabajo, que ha contado con la participación de José Manuel Andreu y María Ángela Oliva y ha sido publicado en la versión digital de la revista “Proceedings” de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, muestra la primera tubulina que se expresa y pliega fácilmente, algo que, según Andreu, hasta ahora “parecía imposible de conseguir”.

El estudio, en el que también ha participado un equipo del Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council, en Cambridge (Reino Unido), ha desvelado que esta tubulina procedente de bacterias tiene una estructura tridimensional muy semejante a la de la tubulina de los organismos superiores; forma estructuras alargadas que pueden ensamblarse y desensamblarse.

Según el CSIC, estos hallazgos permitirán avanzar en la ingeniería de tubulina y comprender mejor cómo se ensamblan y desensamblan los microtúbulos celulares, ya que la tubulina juega un papel fundamental en la organización y división de las células de los organismos superiores.

El organismo indica que esta proteína se ensambla reversiblemente formando los microtúbulos del citoesqueleto, unos raíles sobre los que se desplazan las proteínas motoras que transportan materiales en el interior de la célula. Además, estos largos tubos cilíndricos de 24 nanómetros de diámetro forman el huso mitótico que separa los cromosomas durante la división celular, y son una diana de fármacos antitumorales como el taxol.

“A pesar de su gran interés científico y abundancia, la tubulina no es una proteína fácil de investigar y modificar, debido a su complejo proceso de plegamiento asistido por otras proteínas y a su poca estabilidad”, explica Andreu.

Aunque recientemente se ha puesto de manifiesto que las bacterias también tienen su citoesqueleto, se creía que no había verdadera tubulina en bacterias, aclara Andreu. La excepción es una bacteria poco estudiada, llamada “Prosthecobacter dejongeii”, que ha adquirido y modificado los genes de tubulina.

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