Investigadores de la Universidad de La Ladguna demuestran el valor del picón en suelos volcánicos

Santa Cruz de Tenerife, 09 (EP/IP)

Un grupo de investigadores del departamento de Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna ha culminado un trabajo que demuestra las propiedades del picón en suelos volcánicos, que se ha publicado en la revista Agricultural Water Management.

Esta investigación pertenece a una línea más amplia de trabajo, iniciada en los años ochenta, sobre sistemas agrícolas tradicionales y, especialmente, sobre arenados o enarenados, cuyo equipo está dirigido por Marisa Tejedor, catedrática de Edafología y Química Agrícola.

El vocablo arenado significa sistema de cultivo consistente en cubrir de forma permanente el terreno con una capa de arena volcánica para conservar la humedad del suelo. Las erupciones del volcán de Timanfaya (1730-1736) originaron un profundo cambio en el paisaje y en la agricultura de la isla de Lanzarote. Esta técnica se extendió en épocas posteriores.

Una primera diferenciación de arenados se hace según el origen de la capa superficial de piroclastos, y así se distingue entre arenados naturales y arenados artificiales. En estos últimos el aporte de picón se debe a la actuación humana.

Los arenados artificiales tratan de reproducir el sistema de arenado natural en aquellas zonas que no fueron cubiertas directamente por las erupciones. La práctica agrícola consiste en extender una capa de piroclastos sobre el suelo que puede ser el original de la zona o bien transportado de una vega más fértil. Cada quince o veinte años se renueva la capa de picón, ya que a medida que se mezcla con el suelo pierde eficacia. Los arenados naturales y artificiales pueden situarse en lo que se denomina agricultura de laboreo o de conservación.

“El sistema permite el cultivo en secano, en condiciones de extrema aridez, con lluvias anuales inferiores a 150 milímetros y altas tasas de evapotranspiración, y ejerce múltiples efectos beneficiosos tanto para la conservación del suelo como del agua: mejora considerablemente el contenido hídrico del suelo, al disminuir la evaporación y favorecer la infiltración, además de rehabilitar suelos salino-sódicos y actuar como amortiguador de la temperatura”, explica Concepción Jiménez, una de las investigadoras del grupo.

La efectividad en la reducción de la evaporación, objeto de la publicación mencionada, es sin duda la mayor de los materiales inorgánicos utilizados como cubierta en el mundo. Para cuantificar este efecto se hizo un ensayo de laboratorio con columnas de suelo transportado desde una de las zonas de vega de la isla de Lanzarote y se cubrió con distintos espesores de picón y tamaño de grano, con el propósito de mejorar las características de la cubierta que deben utilizar por los agricultores. Además, como control se dejaron columnas de suelo sin cubrir.

Las columnas se colocaron al azar en una mesa circular, previamente humedecida, suministrándoles energía con una lámpara de 1.500 watios colocada a una altura de 1,2 metros sobre el eje central de la mesa en una habitación cerrada, donde la temperatura y la humedad relativa se midieron con un sistema de adquisición de datos autónomo.

Durante el experimento se mantuvieron tres columnas sólo con agua, con una tasa de evaporación considerada como la evaporación potencial, con una media de 10 milímetros por día, valor en consonancia con un clima árido. El experimento se desarrolló durante un mes y se registró el peso de las columnas a diario. De esta manera se determinaron las tasas diarias de evaporación y la evaporación acumulada.

Los resultados obtenidos permiten concluir que cualquier cubierta tiene un efecto beneficioso en la conservación de la humedad del suelo. Esta reducción en la evaporación está directamente relacionada con el espesor de picón e inversamente relacionada con el tamaño de grano. Estos resultados coinciden con la práctica habitual de los agricultores locales, que prefieren tamaños de grano fino-medio y espesores de picón entre siete y doce centímetros.

Este sistema de arenados puede usarse en otras zonas volcánicas del mundo con condiciones ambientales similares. De hecho, en Irán se ha experimentado con él y hay interés en aplicar estas técnicas para rehabilitar suelos salinos.

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