Una proteína utilizada para tratar infartos podría estar relacionada con la aparición de Alzheimer, según un estudio

BARCELONA, 13 (EUROPA PRESS)

Una proteína que actualmente se utiliza para el tratamiento de infartos, tanto cerebrales como cardiacos, podría estar directamente relacionada con la enfermedad de Alzheimer, según un estudio en el que han participado investigadores del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona.

La muerte de las neuronas es la causa principal de la enfermedad de Alzheimer. Las neuronas, células responsables de las conexiones nerviosas de procesos como la memoria y la inteligencia, comienzan a morir de forma masiva alrededor de unas manchas oscuras conocidas como placas seniles.

El estudio, dirigido por Pilar Navarro de la Unidad de Investigación en Biología Celular y Molecular del IMIM y Maria Dolores Ledesma del Instituto “Cvalieri Ottolenghi”, muestra que la proteína beta-amiloide, relacionada con la muerte de las neuronas, es responsable de la enfermedad pero de un modo indirecto.

La investigación, publicada en la revista “EBO”, demuestra que la función de la beta-amiloide es inducir la producción excesiva de otra proteína, denominada tPA, que producida en grandes cantidades puede llegar a ocasionar la muerte.

La proteína tPA se produce normalmente en la sangre y funciona como disolvente de coágulos, por lo que actualmente se utiliza para tratar infartos cerebrales o cardiacos.

El problema es que en su uso en infartos cerebrales se han encontrado efectos tóxicos adversos sobre las neuronas, por lo que el estudio explicaría la razón de dichas consecuencias.

“Esta es la primera evidencia de que los efectos tóxicos del amiloide en la enfermedad de Alzheimer pueden estar directamente relacionados con la producción anómala de tPA”, señaló hoy una de las responsables del estudio, Pilar Navarro.

La descripción de este proceso podría tener también efectos beneficiosos, ya que la aparición en grandes cantidades de tPA en el cerebro podría ser un factor de diagnóstico en el caso del Alzheimer y además permitiría abrir nuevas vías en su tratamiento.

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