La XI Reunión Monográfica SEIMC aborda “La micosis en el paciente inmunocompetente y en el inmunodeprimido”

ZARAGOZA, 27 (EUROPA PRESS)

La XI Reunión Monográfica de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) comienza hoy en la capital aragonesa bajo el título “La micosis en el paciente inmunocompetente y en el inmunodeprimido”. Las sesiones se desarrollarán el Auditorio de Zaragoza hasta el día 29 de abril.

Las micosis, también conocidas como “infecciones fúngicas”, son aquellas producidas por hongos. Según la doctora Carmen Rubio, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico “Lozano Blesa” de Zaragoza y presidenta del Comité Organizador de la Reunión, se ha elegido este tema para la Reunión por “el importante papel que están jugando este tipo de enfermedades en la medicina moderna”, sobre todo en el caso de pacientes inmunodeprimidos, donde “una micosis sistemática puede resultar letal”.

Las infecciones fúngicas se han venido desarrollando a la largo de toda la historia (tiñas y candidosis). Sin embargo, actualmente están de nuevo resurgiendo, debido a diversos factores.

En el caso de las tiñas, la aparición de nuevas especies debido al incremento en el movimiento poblacional, y, en el caso de las candidosis, la resistencia a algunos antifúngicos (fármacos) y su elevada incidencia en pacientes que sufren enfermedades propias de la medicina moderna, como el SIDA, enfermos transplantados u oncohematológicos.

“En estos momentos se está produciendo el mismo problema que se dio con las bacterias hace 60 años”, puesto que “los hongos se están haciendo resistentes a aquellos antifúngicos que se administran fácilmente”, lo que “dificulta en gran medida su tratamiento”, comenta la doctora Rubio.

Existen diferentes categorías en las que se pueden encuadrar los múltiples tipos de micosis. Una de las formas más habituales de clasificarlas es atendiendo a su localización anatomoclínica, ya sea en el paciente inmunocompetente o en el inmunodeprimido. Así, se pueden encontrar micosis superficiales, cutáneas, subcutáneas, profundas o sistemáticas.

MICOSIS CUTÁNEAS Y SISTEMÁTICAS

El objetivo de esta reunión es tratar las micosis desde los aspectos más relevantes de la patología, como su etiología, diagnóstico, clínica, epidemiología, prevención y las últimas novedades en cuanto a tratamiento. En concreto, se abordarán dos áreas temáticas fundamentales, como son las micosis cutáneas y las micosis sistemáticas oportunistas.

En primer lugar, tendrá lugar una revisión y actualización de las micosis cutáneas. Esta patología se encuentra dentro del ámbito de actuación de la Dermatología y la asistencia primaria. Se trata de la primera vez que esta especialidad forma parte activa en una Reunión de la SEIMC. Concretamente, la dematomicosis y la dermatofitosis, más conocidas como tiñas, protagonizarán una de las mesas redondas.

En segundo lugar, y como tema estrella de esta Reunión, se tratarán las micosis sistemáticas oportunistas, que son provocadas por especies fúngicas patógenas oportunistas, ambientales o comensales del ser humano. Las más frecuentes son las candidiasis, la aspergilosis sistemática y la zigomicosis.

DIAGNÓSTICO Y ACTUACIÓN

Los métodos tradicionales de diagnóstico para las micosis superficiales, las que no suponen una amenaza para la vida, basados en el cultivo, no son tan eficaces en el diagnóstico de las micosis profundas que, además, son de progresión muy rápida.

“Se están desarrollando técnicas de biología molecular muy prometedoras y de detección de moléculas de la estructura y componentes de los hongos, que ofrecen un diagnóstico específico, sensible y rápido”, afirma la doctora Rubio.

Existen protocolos de actuación para aplicar este tipo de técnicas para la prevención de las micosis sistemáticas. Es necesario combinar la epidemiología con el laboratorio. Primero se determina qué paciente por sus características, su enfermedad de base y tratamiento está en situación de riesgo.

Después, éste es monitorizado para poder realizar diagnósticos en las fases más incipientes de la enfermedad y poder suministrar al paciente un tratamiento anticipado. En definitiva, se trata de poner en marcha estrategias de prevención, ya que muchas de las infecciones fúngicas oportunistas son de origen endógeno –provienen de la flora del propio paciente– y otras pueden adquirirse en el ambiente hospitalario, por lo que es necesario incidir en ambos escenarios para evitar la infección.

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