Científicos españoles identifican una proteína implicada en mantener la función respiratoria y la fertilidad

BARCELONA, 14 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona han descubierto una proteína responsable de la entrada de calcio en el interior de las células ciliadas, que desarrollan un papel clave en la prevención de infecciones respiratorias y de problemas de infertilidad.

Los científicos han detectado la importancia del calcio en la adaptación de las células ciliadas, situadas en las vías respiratorias y en las trompas de falopio, a los cambios de viscosidad de la mucosidad segregada por el cuerpo en determinadas situaciones.

El estudio, publicado hoy en la revista “The Journal of Cell Biology”, ha sido fruto de cuatro años de investigación de un equipo de investigadores del Laboratorio de Fisiología Celular y Molecular de la UPF, en colaboración con el Laboratorio de Fisiología de la Universidad Católica de Chile.

Las vías respiratorias están recubiertas de células ciliadas, denominadas así porque de ellas sobresalen unas prolongaciones –cilios– que se encargan de moverse para “barrer las bacterías o alergénos que entran por la nariz y que llegan a los pulmones”, explicó hoy el director del estudio, Miquel Ángel Valverde.

El movimiento de los cilios expulsa estas partículas, que están presentes en la mucosidad que se encuentra en las vías respiratorias, por lo que actúan como mecanismo de defensa de posibles infecciones en el aparato respiratorio, “como asma o bronquitis crónica”, según Valverde.

Estas células deben ser capaces de adaptarse a la situación de mucosidad de las vías respiratorias. Los cilios actúan “como si fueran los motores que ponen en marcha una cinta transportadora, que en este caso es la mucosidad”, explicó Valverde.

El problema se puede generar cuando hay una gran cantidad de moco, lo que puede reducir la capacidad de movimiento de los cilios y generar una infección respiratoria. Para evitarlo, se ponen en marcha una serie de mecanismos que lo compensan.

EL PAPEL DEL CALCIO.

Así, “se activa una proteína, denominada TRPV4, que actúa de canal para la entrada de iones de calcio en el interior de la célula”, lo que “genera una señal responsable de impulsar la maquinaria del movimiento de los cilios”, según Valverde.

Esta misma situación se produce con las células ciliadas situadas en las trompas de falopio de la mujer. En este caso, el movimiento de los cilios debe permitir que el óvulo y los espermatozoides se encuentren y que el óvulo, una vez fecundado, se instale en el útero de la mujer.

El problema se genera cuando el movimiento de estos cilios es deficiente, ya que ello “puede generar infertilidad o embarazos ectópicos, que se producen cuando el embrión se instala fuera del útero”, según Valverde.

En el caso del aparato reproductivo de la mujer también se produce, durante el ciclo ovárico, un exceso de moco. Ante esta situación, también actúa el mismo mecanismo que en las vías respiratorias, con la proteína TRPV4, como principal protagonista.

El mal funcionamiento de los cilios, que se puede detectar a través de pruebas diagnósticas que se realizan a partir de un raspado nasal, tiene un origen genético, aunque también existen otros factores ambientales, según Valverde.

Este es el caso del tabaco, que “inhibe la función de los cilios”, y de “contaminantes medioambientales, como el dióxido de nitrógeno o sustancias que son producto de algunas combustiones”, especificó este investigador.

Tras este descubrimiento, los trabajos de este equipo de científicos se centrarán ahora en detectar si existen alteraciones en el funcionamiento de la proteína TRPV4 y si el asma o la bronquitis crónica, tienen relación con el movimiento deficiente de los cilios.

DESARROLLO DE FÁRMACOS.

Respecto a la posibilidad de desarrollar fármacos basados en la activación de esta proteína para evitar infecciones respiratorias o problemas de infertilidad, los responables del estudio se mantuvieron cautos.

“Esta proteína tiene un uso para el laboratorio pero de momento no tiene aplicación clínica porque puede generar muchos efectos secundarios. De hecho esta proteína es cancerígena”, aseguró otro de los investigadores de la UPF José Manuel Fernández.

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