Universidades.- Asociación para Avance de la Ciencia valora la habilitación de docentes por “quitar poder a las mafias”

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

La Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE) considera que “el mayor paso adelante” del sistema de habilitación del profesorado establecido por la Ley Orgánica de Universidades (LOU) ha sido “quitar poder a las mafias organizadas en los departamentos” de las universidades a la hora de otorgar las plazas.

Como ejemplo de ello, esta organización señala en su revista oficial la calidad “muy superior” de los investigadores del programa Ramón y Cajal de este año, con respecto a los que han obtenido plazas de Universidad en los últimos años, porque “la selección ha sido a nivel nacional y no en los corrillos del departamento de turno”.

Por ello, considera un argumento “falaz” decir que las habilitaciones de los profesores son caras, como ha manifestado el Gobierno para justificar la futura modificación de este sistema. “No es el mejor de los métodos pero ha cumplido una misión dentro de un contexto”, afirma Eulogio Oset, de la Univesidad de Valencia, el Instituto de Investigación de Paterna y autor del artículo “Reforma de la habilitación, ¿dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?”.

Este experto agrega que la LOU, “con todas sus imperfecciones” pretendió “cortar” problemas de calidad del sistema y de “amiguismos” en la concesión de plazas: “La habilitación desarmó a esos grupos y esa técnica nefasta”. Sin embargo, subraya que el modelo no ha fomentado una situación “idílica” respecto a los baremos de selección de personal, “que deberían ajustarse a la evaluación objetiva de méritos como criterio principal”.

DUDAS SOBRE LAS ELECCIONES A RECTOR

También explica otros beneficios de la “imperfecta” LOU, como la nueva fórmula de elección de rectores que, al dar más peso al voto del profesorado que al de los estudiantes, permite que el electo sea más idóneo, que el que resultaba elegido con la normativa anterior (Ley de Reforma Universitaria).

No obstante, este investigador duda sobre la conveniencia de que se elija al dirigente univeristario mediante elecciones, porque le sitúan como “esclavo” de sus votantes, a los que se deben más que a defender la función que la Universidad debe tener en la sociedad. “¿Por qué hay que votar al rector? En Estados Unidos no se le vota”, manifiesta.

En resumen, la edición de septiembre de la publicación de esta entidad científica, “Apuntes de Ciencia y Tecnología”, concluye que “nada es perfecto”, pero que conviene que “se den pasos adelante” y se corrijan dinámicas “injustas”. Para avanzar en este sentido, aboga por saber primero dónde se encuenstra el sistema.

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