Un estudio genético de la UGRA demuestra que es posible repoblar el río Guadalquivir con esturiones ya extinguidos

GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)

Un estudio genético realizado por la Universidad de Granada (UGRA) confirma la tesis de que en el río Guadalquivir existieron dos especies de esturiones autóctonas y no una como hasta ahora se sostenía, lo que multiplica las posibilidades de repoblar la zona con estos peces de gran interés comercial, que entre 1932 y 1970 propició una próspera industria del caviar en Andalucía.

El trabajo presentado en el Parque de las Ciencias de Granada por el vicerrector de Investigación de la Universidad, Rafael Payá, el director del Laboratorio de Identificación Genética, José Antonio Lorente, y el director del Grupo de Investigación de Genética Molecular, Manuel Ruiz Rejón, viene a zanjar la polémica suscitada hace siete años cuando parte de la comunidad científica cuestionó la veracidad de un estudio preliminar realizado por los mismos investigadores.

Según el jefe del Departamento de Infraestructuras de la Consejería de Innovación, Andrés Santiago, presente en el acto, la Junta no tiene previsto por el momento iniciar la repoblación del río, “a pesar del desarrollo social y económico que implicaría para la zona”.

Indicó que para ello sería necesario la elaboración de un proyecto de repoblación a largo plazo con una inversión costosa en infraestructuras. Hasta el momento, las dos fases previas al mismo ya se dan, la certeza teórica de que existió una segunda especie autóctona y la posibilidad de hacer cultivos de estos animales ya criados en cautividad en la piscifactoría granadina de Río Frío.

El trabajo de la Universidad establece que junto a la especie “acipenser sturio” coexistió hasta su extinción en la década de los setenta la llamada “acipenser nacarii”, hasta ahora considerada endémica del Mediterráneo oriental y la Costa Adriática, donde aún se conservan algunos ejemplares.

Para ello han analizado varios animales del Adriático e Italia y los tres ejemplares que se conservan disecados y expuestos en la Estación Biológica de Doñana, una de cuyas maquetas a escala ha sido donada temporalmente al Parque de las Ciencias de Granada.

El análisis del ADN, complicado por la mala calidad de las muestras óseas que se conservan, concluye a través de la aplicación de técnicas forenses “puras” que ambas especies coexistieron desde el Mar Adriático a la Península Ibérica, lo que significa que el “acipenser naccarii” puede ser utilizado para programas de recuperación en el Guadalquivir sin poner en peligro su hábitat.

La presa de Alcalá del Río, infranqueable para el esturión, la contaminación urbana, agrícola e industrial del río, y la pesca incontrolada de estos animales de alto valor económico, les impidió el desove y de las más de 500 capturas de media anual se pasó en los años 70 a la desaparición de la especie en el eje del Guadalquivir.

El “acipenser nacarii” ha logrado ser repoblado en varios ríos europeos y ha sido criado en cautividad en Río Frío, donde obtienen un caviar considerado de alta calidad. No ocurre así con la otra especie cuya dificultad para su reproducción es considerablemente mayor.

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