Colón utilizó plantas como la tisana de perejil, el yucatán o el copal para combatir la gota, la sífilis y de anestésico

SEVILLA, 14 (EUROPA PRESS)

El almirante Cristóbal Colón utilizó durante sus viajes al “Nuevo Mundo” plantas como la tisana de perejil, el yucatán y el copal para combatir la gota, la sífilis y como anestésico, respectivamente, según destacó hoy la investigadora de la Escuela Española de Estudios Hispanoamericanos del CSIC Consuelo Varela, en el marco del ciclo “Vive la Ciencia”, que organizan en Sevilla la Fundación BBVA y el CSIC.

Durante su intervención sobre “La farmacia que llevaba Colón en sus viajes”, Varela expuso que, “aunque apenas se tienen datos de las medicinas que Colón llevaba consigo en sus viajes, tras analizar la historia clínica del almirante, sus hermanos y sus hijos, se pueden deducir los productos que usaba para aliviar sus enfermedades”.

Según esta experta, Colón sufrió también artrosis en las manos –en el cuarto viaje no pudo sostener la pluma entre sus dedos y su hijo Hernando fue el encargado de escribir el relato de la travesía– “y quizá diabetes”. Además, señaló que, “al final de su vida, en concreto en 1505, pasó casi todo un año en cama en Sevilla entumecido por la humedad y el frío de un invierno inusualmente riguroso”.

“El almirante Colón, un hombre frugal en las comidas, utilizó como alivio de sus males medicinas tan naturales como la tisana de perejil para combatir los dolores producidos por la gota”, recalcó Varela, quien subrayó que este navegante “uso también miel rosada –miel derretida en pétalos de rosa– para intentar evitar que sangraran las encías, así como para prevenir el escorbuto”.

Además, apuntó que en su primer viaje (1492), sufrió inflamación de los párpados, “un colapso que le impidió apenas dormir durante 33 días”, una posterior depresión en su segundo viaje (1493) y un ataque de gota, seguido de fiebre, en su tercer viaje (1498).

“Tras el cuarto viaje, en 1502, que fue el que se realizó en unas condiciones más adversas, el almirante Colón estuvo varios meses en cama en Jamaica, aquejado de fiebres palúdicas y gota”, añadió.

Además, los miembros de las expediciones al continente americano también se familiarizaron con la ingesta del copal –planta parecida al cactus cuyo jugo se utilizaba para anestesiar a los enfermos– y de la planta del guayacán, utilizada para combatir la sífilis, así como con la planta del tabaco –mascada– para aliviar, entre otros, el dolor de cabeza.

Según esta investigadora del CSIC, la falta de cuidados médicos “está en relación directa con los problemas de salud que padecieron los españoles en los primeros años de la colonización”. Así, los expedicionarios sufrieron “epidemias de gripe –que causó la mortandad de, aproximadamente, la mitad de la tripulación– y también de viruela, enfermedades para las que no existía tratamiento ni remedio alguno”.

PRIMEROS HOSPITALES EN EL NUEVO MUNDO

Por último, Consuelo Varela se referirió a la construcción de ciudades, hospitales y universidades por parte de los expedicionarios españoles que llegaron a las costas americanas. Así, en Santo Domingo se construyó en 1503 el hospital de “San Nicolás de Bari”.

“En ese siglo XVI, en el territorio colonizado se podía aprender Medicina en seis universidades diferentes, incluida la ya citada de Santo Domingo, mientras que en lo que es hoy norteamérica no hubo cátedras de Medicina hasta doscientos años después, en concreto en Filadelfia, 1765, y New York, 1767”, concluyó.

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