Científicos de la Universitat de Valéncia proponen un repertorio genético mínimo

VALENCIA, 21 (EUROPA PRESS)

Un grupo de científicos de la Universitat de València ha elaborado un estudio en el que propone un repertorio genético mínimo para la vida. El trabajo aparece publicado en el número de septiembre de la revista de la Sociedad Americana de Microbiología, “Microbiology and Molecular Biology Reviews”. El objetivo es llegar a la definición de una lista de genes mínimos para que una célula bacteriana sea viable en un ambiente óptimo.

El grupo pertenece al Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat y está dirigido por el profesor Andrés Moya, catedrático de genética y director del Instituto. El estudio se basa en la comparación de seis genomas “miniatura” que pertenecen a seis especies de bacterias endosimbióticas de insectos y en la consideración de una diversidad de estudios sobre genes esenciales en microorganismos, según informaron hoy fuentes de la entidad académica.

El equipo de investigación del Instituto Cavanilles que ha llevado a cabo el estudio está formado, además de por el profesor Moya, por la investigadora del Programa Ramón y Cajal Rosario Gil, y los profesores de la Universitat de València Francisco Silva, de Genética, y Juli Peretó, de Bioquímica y Biología Molecular.

Las bacterias endosimbióticas son “microorganismos que llevan ya muchos millones de años de evolución en el interior de los insectos estableciendo una relación metabólica muy íntima con el organismo huésped”, explicaron las mismas fuentes.

La disponibilidad de nutrientes en el entorno de las bacterias ha hecho que sus genomas pierdan información y sufran una reducción en el número de genes muy drástica. Así, estas bacterias contienen los genomas celulares con menor contenido de genes que se conocen.

El grupo de genética evolutiva del Instituto Cavanilles ha secuenciado completamente dos genomas de bacterias, como son Buchnera aphidicola y Blochmania floridanus, “simbiontes, respectivamente, de los pulgones y de las hormigas carpintero”, indicaron los responsables de la Universitat.

Los investigadores de la Universitat consideran que sólo con 206 genes esta bacteria hipotética podría crecer y reproducirse si se le suministra todo un conjunto de nutrientes y si no hay agresiones y cambios bruscos en el entorno.

Para ello, se basan en la intersección de los dos genomas bacterianos con otros cuatro ya publicados y accesibles, la consideración de la esencialidad de los genes deducida por estudios experimentales adecuados y la propuesta de un mapa metabólico coherente.

El trabajo contiene la lista detallada de genes, con una justificación exhaustiva de su inclusión en el conjunto mínimo de genes para la vida bacteriana.

Según las mismas fuentes, con investigaciones teóricas como ésta “se contribuye a la comprensión de cuáles son los requerimientos genéticos y bioquímicos necesarios y suficientes para la vida”. Algunos grupos de investigación, como el dirigido por Craig Venter en los Estados Unidos, planean reunir todo este tipo de informaciones para avanzar hacia la fabricación de una célula artificial.

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