Espacio.- Las acrobacias aéreas de un helicóptero servirán para atrapar a la cápsula espacial Genesis

WASHINGTON, 3 (EUROPA PRESS)

Un piloto realizará la semana próxima un ejercicio de acrobacia aérea al mando de su helicóptero para atrapar en vuelo la cápsula espacial Genesis, que regresa a la Tierra con polvo solar en su interior tras un vuelo de tres años y después de haber recorrido 32 millones de kilómetros.

“Traemos una parte del sol a la Tierra”, aseguró Charles Elachi, el director del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA en Pasadena (California, oeste), centro de control de la misión destinada a comprender mejor la formación de los planetas del Sistema Solar hace 4.500 millones de años.

La sonda, tras su regreso a la atmósfera, será recuperada en pleno vuelo para evitar un impacto contra el suelo que perturbe el estado de las partículas recolectadas. Dos helicópteros serán movilizados para la maniobra sobre una base de la Fuerza Aérea al suroeste de Salt Lake City (Utah, oeste).

La cápsula debería penetrar en la atmósfera terrestre el miércoles a las 17:55 (hora peninsular española). A 33 kilómetros de altura será desplegado un paracaídas estabilizador; seis minutos más tarde, se abrirá el paracaídas principal, a una altura de 6,1 kilómetros.

Dos helicópteros, con una tripulación de tres personas cada uno, entrarán entonces en acción. El helicóptero principal desplegará una vara de unos seis metros dotada de un enorme gancho para intentar tomar el paracaídas por arriba durante su descenso.

En caso de fracaso, el segundo helicóptero, situado unos cientos de metros más abajo, estará listo para tomar la posta. En total, los pilotos tendrán suficiente tiempo como para realizar cinco intentos, según Roy Haggard, responsable de operaciones en suelo y director de la empresa estadounidense Vertigo, encargada por la NASA de recuperar la cápsula. “Esos muchachos pilotan en las grandes producciones de Hollywood”, comentó Don Sweetnam, director del proyecto Genesis en el JPL.

La sonda lanzada en agosto de 2001 se situó en una órbita ideal entre la Tierra y el sol con el objetivo de atrapar partículas solares cuyo análisis podría brindar respuestas sobre la formación de los planetas de nuestro sistema.

Para recoger las muestras, la sonda fue situada en el punto llamado Lagrange L1, donde las atracciones gravitacionales de la Tierra y del sol se compensan con exactitud, una posición que ofrece una visión ininterrumpida del Sol y que se encuentra más allá de la magnetósfera terrestre, que perturba los vientos solares.

La sonda de 494 kilos llevaba sensores hechos de diamantes, oro, silicio y zafiro concebidos para atrapar las partículas ionizadas. Esta esperado que traiga entre 10 y 20 microgramos de esas partículas invisibles, que serán los primeros materiales extraterrestres recolectados más allá de la órbita lunar y traídos a la Tierra.

Las muestras serán transportadas al Centro Espacial Johnson de la NASA, cerca de Houston (Texas), para su conservación y análisis.

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