Una cueva escondida en un paraje de Cáceres atesoraba restos arqueológicos desde el Neolítico hasta el siglo XIX

La gruta ubicada en la sierra de Romangordo, la descubrió un joven estudiante que lo puso en conocimiento de su profesor

ROMANGORDO (CÁCERES), 22 (EUROPA PRESS)

Desde cerámicas neolíticas con más de 7.000 años de antigúedad hasta munición de las tropas napoleónicas pertenecientes al siglo XIX, son algunos de los hallazgos arqueológicos que alojaba la Cueva de la Canaleja, ubicada en un paraje recóndito de la sierra de Cáceres. En la gruta, se ha encontrado material del Neolítico, Edad del Cobre, Edad del Bronce, Bajo Imperio Romano, Emiral y siglos XVIII y XIX.

Pero la singularidad de esta cueva que se encuentra en el término municipal de Romangordo, entre la sierra de Las Villuercas y Monfragúe, va más allá ya que, por su situación, en medio de un paraje natural, no se tenía conocimiento hasta el momento.

Fue un estudiante de la localidad, Ismael López quien haciendo un recorrido por la zona encontró la gruta, poco después se lo comunicó a un profesor del su instituto, el arqueólogo, Antonio González Cordero, quien tras una primera inspección , se dio cuenta de las posibilidades que ofrecía la gruta.

“La arqueología juega con la casualidad”, aseguró Cordero en declaraciones a Europa Press, quien subrayó que si no hubiese sido porque un alumno suyo descubre la cueva, le comunicó el hallazgo a lo que él prestó atención y se dirigió al paraje para hacer una primera inspección, estos vestigios de otras épocas encontrados en La Canaleja, igual se hubiesen encontrado “mucho después o quizás nunca”.

Tras el primer examen de la cueva, que realizó Cordero en el mes de febrero, pidió los permisos pertinentes a la Junta de Extremadura para llevar a cabo la investigación, que comenzó el pasado mes de julio y a la que se sumó el doctor en Arqueología de la Universidad de Extremadura, Enrique Cerrillo.

Ambos han codirigido este proceso de investigación que según Cerrillo, ha sido “lento y cuidadoso” y en el que no pudieron participar más de diez personas por las condiciones de la gruta, muy estrecha y con seis metros de longitud en los que se realizaron excavaciones, por debajo del metro y medio de profundidad.

Según contó Antonio González, el material encontrado se encontraba en varias capas del terreno. Destacó la aparición de cerámicas del Neolítico de las que, hasta ahora, sólo se tenía constancia en Valencia, y de un sepulcro, con características similares a un dolmen de la Edad del Cobre, en el que han aparecido restos óseos, así como cuentas de collares o utensilios de la época con los que se enterraban a los difuntos.

De la Prehistoria también se han hallado anzuelos de hueso, bastante inusuales, un ídolo betilo, puntas de lanzas, cuchillos de sílex, fragmentos de una flauta o restos orgánicos como dientes.

En la época del Bajo Imperio Romano, de la que también se encuentran restos, esta cueva según Cordero, pudo convertirse en un silo en el que se almacenasen frutos, ya en el proceso de criba se han encontrado semillas de uva y habas que se habrían cultivado en la zona.

Pero aparte de los romanos, la cueva también ha sido refugio de otras personas durante los siglos posteriores, incluso, en época de conflictos bélicos y, en concreto de la ocupación napoleónica, ya que se ha encontrado munición envuelta en papeles pertenecientes a este período. Por lo que en La Canaleja se cobijaron soldados o bandoleros del siglo XIX.

Además se han encontrado monedas de la época de Carlos III, Carlos IV y Felipe IV. Pero en la gruta aparte los hallazgos materiales también se han conseguido restos de animales como el oso o el lince que han desparecido en esta parte del país.

Por su parte, el descubridor de esta cueva, un estudiante de diecisiete años de la localidad de Romangordo, relató cómo había ido a parar a esta cueva caminado con unos amigos. Ismael López aseguró que se sentía “muy satisfecho” de haber contribuido a que se haya encontrado este material histórica gracias a su olfato arqueológico.

Pero según el codirector, Enrique Cerrillo, en la gruta aún se pueden hallar más cosas, por lo que no se destacar continuar con la investigación. Ahora de momento se publicará el resultado de las investigaciones realizadas para dar a conocer el material encontrado.

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