Hallan los restos del enterramiento de un niño en las excavaciones de verano de las ruinas de Bilbilis

CALATAYUD (ZARAGOZA), 11 (EUROPA PRESS)

Los más de 30 alumnos y profesores que durante la temporada estival trabajan en la campaña de verano de las excavaciones de las ruinas del municipio romano conocido como Augusta Bilbilis, han hallado los restos del enterramiento infantil de un recién nacido de un máximo de 24 semanas.

Se trata de un enterramiento dispuesto junto a uno de los muros maestros de una residencia señorial ubicada en la zona de dependencias privadas de la ciudad.

El grupo de profesionales que se encuentran trabajando en las ruinas de Bilbilis consideran éste un hallazgo importante, ya que según ha afirmado el director de las excavaciones, Manuel Martín Bueno, “no es frecuente encontrar enterramientos en dentro de las ciudades romanas, ya que lo tenían prohibido”.

En este caso, por la relación de los restos con el conjunto de vivienda, el equipo de profesionales que los encontraron han llegado a la conclusión de que se trata de un infante de sexo indeterminado que falleció prematuramente, y que debido a su corta edad se solían enterrar bien bajo el pavimento de alguna de las habitaciones de la casa, bien junto a ella, o en algún espacio abierto de la misma.

De esa manera no perdía la protección familiar y su espíritu podía ser eficazmente protegido por los de las divinidades familiares y tal vez retornar a la madre en forma de nuevo embarazo.

El hallazgo se compone de unas sencillas losas de piedra de yeso dispuestas en cuadro y cubiertas con otra de mayores dimensiones, que albergaban en cuidada disposición los restos del niño, que han aparecido carentes de cualquier ajuar.

En estos momentos, según ha señalado el profesor Martín Bueno, también catedrático de Arqueología y director del Museo de Calatayud, los restos encontrados se encuentran en un proceso de consolidación y de estudio, ya que quieren averiguar si se trata de un niño o una niña. Una vez que finalice el periodo de análisis, los restos serán trasladados al Museo de Calatayud donde quedarán expuestos.

Las excavaciones en el municipio romano de Augusta Bilbilis comenzaron hace 33 años, y desde entonces se han realizado importantes hallazgos. Actualmente, es posible visitar algunas de las ruinas de esta ciudad que han sido halladas y abiertas al público. Entre ellas se encuentran el foro, el teatro o las termas. Además, se ha creado un Centro de Interpretación que informa y ayuda a los turistas.

Augusta Bilbilis son unas ruinas situadas a 5 kilómetros de Calatayud, situadas en la salida hacia Soria. Se trata de las ruinas una ciudad romana del siglo II antes de Cristo, que obtuvo el título de municipio romano bajo el mandato del emperador Augusto, de ahí su nombre.

Las excavaciones en estas ruinas comenzaron hace 33 años y están dirigidas por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, Manuel Martín Bueno. Todos los veranos, un grupo de profesores y de alumnos trabaja en las ruinas de la ciudad romana, con el objetivo de realizar nuevos hallazgos como el que ha tenido lugar hace unos días.

Este año, la campaña de excavaciones de verano, organizadas por la Universidad de Zaragoza, están patrocinadas por el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Calatayud, el INAEM y la Asociación de Amigos de Bilbilis.

Un total de 30 personas, entre alumnos y profesores, se encuentran trabajando este verano en las ruinas de Bilbilis. Entre ellos se encuentran alumnos y profesores de los proyectos de investigación de la Universidad de Zaragoza, así como otros alumnos y profesores llegados de otras universidades e incluso del extranjero.

Entre los objetivos previstos para las excavaciones de este verano se encuentran la renovación completa de la planimetría de la ciudad, el estudio en profundidad de la red de abastecimiento de aguas, la excavación de la domus 3 del Barrio de las Termas y la excavación del edificio de C-IV con dependencias artesanales para la producción vinícola.

HISTORIA DE AUGUSTA BILBILIS

La ciudad romana de Bilbilis se encuentra situada en el valle del Jalón, en las cercanías de Calatayud, en la confluencia del Jalón con su afluente Ribota y cerca de la confluencia con el Jiloca. Esto le confiere una singular y especial situación estratégica que le permitió controlar en la Antigúedad una extensa comarca que prodigiosamente ha pervivido hasta los tiempos actuales convertida ahora en la nueva Comarca de Calatayud.

La ciudad romana de Bilbilis a la que el mismo Augusto le otorgó el rango de municipio, según relata Plinio, se asentó sobre un núcleo indígena anterior como ha sido verificado repetidamente, en ésta campaña una vez mas, con la aparición de estructuras arquitectónicas indígenas debajo de la trascendental reforma urbanística que se inicia en época de Augusto y finaliza con sus sucesores.

Aquella ciudad inicial, modesta en sus pretensiones urbanísticas, tenía ya el sello de la romanidad en algunos de sus edificios fruto de la presencia de inmigrantes itálicos que se habían asentado en Bilbilis desde la época de las Guerras Celtibéricas y las Guerras Civiles, primero entre Sertorio y Metelo y luego entre Pompeyo y el mismo César.

Bilbilis estaba acostumbrada al ir y venir de ejércitos romanos por los valles del Jalón, Jiloca y Ribota y algunas veces a enfrentamientos directos en sus inmediaciones.

En estas contiendas la ciudad y sus habitantes supieron abrazar tempranamente el bando del vencedor, lo que le permitió alcanzar mas tarde, con Augusto ese rango municipal que le imprimiría una personalidad especial que todavía no ha perdido.

La reforma urbanística de Augusto no se realizó sin traumas. Grandes extensiones de la ciudad, las mejor situadas y mas céntricas sufrieron una drástica “expropiación forzosa” para poder albergar en los solares resultantes los grandes conjuntos monumentales, sobre todo el foro, templo y teatro, que inaugurados en época de Tiberio serían el símbolo de la civilización y la cultura romana en el Valle del Jalón.

El periodo del Emperador Trajano permitió revitalizar nuevamente la ciudad reformando y finalizando el conjunto del foro que había sufrido importantes desperfectos a causa de fallos estructurales que entre otros habían derruido el templo inicial.

Esta época coincide con el retorno desde Roma del poeta Marco Valerio Marcial a la ciudad que le vio nacer. Aquí escribirá sus últimos epigramas entre la placentera visión de los melocotoneros y viñedos de las propiedades de su protectora y seguramente algo mas, la sin duda bella Marcela.

Ello junto a la apatía, e incomprensión de sus conciudadanos, como ya anticipaba en un famoso epigrama en el que amenazaba con regresar a Roma si no se le acogía con cariño.

Las centurias posteriores ya no lograrían superar los mejores tiempos de apogeo de la ciudad. El comerció decayó, se detuvo la actividad edilicia y los acaudalados ciudadanos de antes desaparecieron y fueron sustituidos por otros que no tenían la capacidad económica de antaño para financiar las necesarias reformas.

La ciudad se fue apagando poco a poco. Sus habitantes la abandonaron por propiedades en el campo, mas seguras y cómodas o se trasladaron a ciudades mas importantes como Caesaraugusta o la misma Tarrraco según nos cuentan las fuentes escritas.

Bilbilis nunca dejó de ser habitada. Los siglos tardíos mantuvieron una población residual que presenció un declive progresivo e imparable. La lógica hizo que a la llegada de los musulmanes y la fundación de Calatayud en el 714, fuera la cantera fácil de la que se proveyó la naciente ciudad.

Mármoles, bloques tallados, elementos decorativos, rejas, tejas, vigas, y hasta modestos ladrilllos fueron pasto de un saqueo persistente y permanente durante toda la Edad Media y periodos posteriores hasta el siglo XIX.

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