Amils, experto colaborador de la NASA, dice que la probabilidad de que haya vida en Marte “es alta”

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 10 (EUROPA PRESS)

Ricardo Amils, integrante del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma catedrático de la Universidad Autónoma, asociado al Centro de Astrobiología (NASA) dijo hoy que la probabilidad de que haya vida en Marte “es alta”, y que “mientras haya posibilidad hay que estudiarla y hay que seguirla”.

“Obviamente con eso no se está certificando que exista vida, pero el planeta Marte, por lo que sabemos por los astrónomos, hace 4.000 millones de años era igual que la Tierra”, explicó el microbiólogo especialista en ambientes extremos.

Según el doctor en ciencias, la misión Viking dejó del planeta una visión “estéril y muerta”, y que tras esa expedición “no fue fácil convencer a los que manejan el dinero de que invirtieran en seguir explorando un planeta tan aburrido”. En su opinión, desde hace 30 años –tras la misión Viking–, el gran salto se ha producido gracias al cambio de mentalidad de los científicos, que “desarrollaron una nueva tecnología que permitió una exploración más barata, liderada por la NASA”.

Hoy, para Amils, “todo el mundo está en Marte, y se han juntado una colección de misiones complementarias, cada una mirando a aspectos distintos, que nos está dando una imagen del planeta Marte que no teníamos hace unos años”, un cúmulo de misiones que permiten un estudio global para hacer una correlación entre las condiciones atmosféricas y topología. Según predijo, “el momento en que se pueda estudiar el subsuelo, todo está dando señales de posibles escenarios de vida”.

En este sentido, fue una “gran sorpresa” que de una de las misiones norteamericanas diera “indicios no sólo de agua, sino de un tipo de mineralogía que solamente se pueda dar en condiciones muy especiales, ácidas, y ambientales”. Este descubrimiento llevó a su equipo a preparar los instrumentos que sirvan para el estudio de la geografía marciana, y para ello, encontraron en Rio Tinto (Huelva) la reproducción de las condiciones del Planeta Rojo, suficientes similitudes para intentar predecir allí el desarrollo de microbiología.

LA NASA EN RIOTINTO

“Lo que vamos a ver es que los minerales que hay allí producidos por microorganismos que se alimentan de piedras, guardan analogías con los terrestres, lo que nos permitirá preguntarnos si realmente ese tipo de vida se pudo dar en los ambientes donde el Opportunity ha ido tropezando con elevadas concentraciones de jarosita, es decir, ambientes donde ha habido agua con PH ácido”, explicó.

Amils insistió en el provecho de la cercanía de estos escenarios: “puede ser una casualidad, pero también existe la posibilidad en la que nuestro país es pionero. Nosotros lo tenemos en casa y aunque tengamos muchos colaboradores nuevos, nosotros tenemos la ventaja de conocer bien el medio”.

Otras de las cosas en las que van a trabajar en Riotinto son los experimentos de perforación en colaboración con la NASA. “Es un proyecto con una parte microbiológica en la que se quiere estudiar la microbiología del subsuelo de Río Tinto, que sería la posibilidad de vida que hay en Marte, y por otra parte, la NASA lo que quiere probar en Río Tinto es toda la tecnología de perforación que sabemos que es imprescindible si queremos buscar señales de vida en Marte, porque señales en la superficie considero que será difícil”.

Estos experimentos pueden ser cruciales, ya que, según señaló, “a varios metros de profundidad y resguardada de radiaciones ultravioleta, puede ser que haya agua congelada o incluso en estado líquido, y ahí pues todo lo que vemos en Río Tinto y en otros lugares análogos, porque Río Tinto no es el único lugar del mundo donde esto se ve pero sí se da forma masiva, pues ahí podamos tener una idea de qué tipo de instrumentos tenemos que llevar en nuestras misiones”.

DOS HALLAZGOS EN ASTROFÍSICA

Por su parte, Benjamín Montesinos, perteneciente al laboratorio de Astrofísica Espacial y Física Fundamental afirmó que, para 2008, podremos conocer la existencia de planetas rocosos, tipo Tierra, Marte, Venus, y “determinar si tienen una atmósfera donde haya elementos que se puedan considerar como marcadores de vida”.

Para Montesinos, desde hace diez años se han producido dos descubrimientos muy importantes: en primer lugar, el descubrimiento del primer sistema planetario extrasolar, que “fue toda una sorpresa” porque no se esperaba encontrar algo semejante, “y lo que se encontró fue un planeta del tamaño de Júpiter orbitando cerca de esa estrella, con un período orbital de más de 4 días”. “Hoy conocemos que hay alrededor de 120 planetas extrasolares, algunos de ellos en sistemas múltiples”.

El otro gran hallazgo del año 95 fue el las enanas marrones, astros más pequeños que una estrella pero mayores que los planetas conocidos en el sistema solar, “tan débiles y tan difíciles de detectar que hasta que no se tuvo la tecnología adecuada no se pudieron descubrir”.

“Todo esto disparó áreas de investigación que estaban algo adormecidas, por ejemplo la investigación en formación de sistemas planetarios”, ya que se tomaba como referente el sistema solar, se partía de la idea de cómo se podía haber formado, “pero al descubrir montones de sistemas planetarios se plantean ciertas cosas y se plantean retos para el futuro porque todos los planetas que se ahora mismo se conocen extrasolares son tipo Júpiter: gaseosos y grandes”.

Montesinos destacó que se abren nuevos retos tras “descubrirse hace pocos años que el Universo se está expandiendo a un ritmo más acelerado del se creían y esto ha hecho introducir un nuevo ingrediente en la composición de energía del Universo que a mi no me ha acabado de convencer, la energía oscura de la que hablaba Einstein, que domina el 75% de la energía del Universo”.

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