Juan Luis Arsuaga apuesta por “la conciliación de las ciencias naturales y humanas” para estudiar la naturaleza humana

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL (MADRID), 3 (EUROPA PRESS)

El codirector del equipo de investigación de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, abogó hoy por “la conciliación entre las ciencias naturales y las ciencias humanas”, que denominó “consiliencia”, para “reunir de nuevo las dos líneas de investigación que buscan el conocimiento de la naturaleza humana”.

En este sentido, Arsuaga se mostró sorprendido por “el enfrentamiento y la ignorancia mutua” que existe entre las dos ramas principales del saber, lo que, a su juicio, provoca que ignoremos que “somos producto de la evolución”.

“Hasta ahora todo este estudio en las universidades se estudian como ciencias separadas y a algunos nos parece que es un disparate”, apuntó Arsuaga en una conferencia en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid. “No se puede entender la naturaleza humana si sólo se la estudia como organismo vivo por un lado o bien como ser pensante o reflexivo por otro”, dijo.

“Parece que se ignora que el descubrimiento más asombroso de la humanidad es la evolución, y sin esta revelación no se puede entender nada del ser humano”, agregó. Arsuaga explicó que la “consiliencia” supone “recuperar la ilusión, el espíritu de la Ilustración. Algo tan simple como situar al hombre en la naturaleza”.

El paleontropólogo y profesor de la Complutense destacó cuatro momentos estelares en la Historia de la humanidad: el origen de la vida, la aparición de organismos complejos, la aparición de la libertad y el descubrimiento en 1859 de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin. “Fue precisamente la publicación de “El origen de las especies” el acontecimiento fundamental en la Historia del pensamiento”, explicó.

“Por primera vez en la Historia”, subrayó, “un hombre fue capaz de saber por qué existe”. La teorías darwinistas representan, a juicio de Arsuaga, “el ejemplo más patente de que en los últimos siglos la separación entre ciencias se ha agrandado”. Para el paleontropólogo, este hito le lleva a reflexionar sobre la falta de convergencia entre ciencias humanas y naturales: “si se ignora la evolución no se puede entender nada de la naturaleza humana”.

EXCESO DE INFORMACIÓN EN ATAPUERCA

“No creo que vuelva a encontrarse un yacimiento como el de Atapuerca”, pronosticó el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científico-Técnica.

Para Arsuaga, el principal problema de Atapuerca es el exceso de fósiles encontrados, que supone una ingente cantidad de información para analizar. “En cualquier yacimiento del mundo, si hubiéramos encontrado un diente, habría sido una gran noticia y yo lo presentaría y a lo mejor sería la noticia de la década. Aquí, qué puedo decir: hemos encontrado mandíbulas, maxilares, dientes, huesos… que serían noticia en cualquier parte del mundo”, afirmó.

Los últimos hallazgos en la Sierra de Atapuerca (Burgos) han sido datados entre los 800.000 y los 400.000 años de antigúedad. Fue en este período -hace medio millón de años–, cuando, según Arsuaga, “se produjo el gran cambio”. En ese momento, se produjo la evolución de las capacidades cognitivas del hombre. “A partir de ahí empieza a contar la fuerza del grupo más que la del propio individuo”, añadió.

Arsuaga hizo una revisión de la historia y destacó que “somos hijos de la revolución neolítica”. “Ahí es donde nace la civilización, la cultura, los grandes imperios, en definitiva, lo que ahora somos”, concluyó.

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