EE.UU.- Moscas de la fruta aportan importantes claves genéticas sobre la sanación de las heridas

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)
La vieja recomendación de no levantar la costra de las heridas tiene una base científica, según demuestran investigadores de Stanford University (EE.UU.) en la última edición de la revista PLoS Biology. El daño en los tejidos humanos activa una reacción bien caracterizada por una rápida coagulación de la sangre y la reunión de células epidérmicas al lugar de la herida.
Cuando levantamos la costra estamos también extirpando los tejidos recién regenerados que crecen por dentro, interfieriendo así con el proceso de sanación. Hay muchos tipos de células y proteínas relacionados con el proceso de reparación, pero la complejidad de la reacción ante las heridas de los mamíferos ha desafiado muchos esfuerzos para determinar sus funciones particulares. Los autores del presente trabajo se enfocaron en un organismo clave de la genética, la mosca Dorsófila melanogáster, para crear un nuevo sistema de estudio de curación de heridas.
Tras pinchar a una larva de mosca con una aguja para crearle una herida no mortal, los investigadores observaron el familiar proceso de coagulación y distribución de células epidérmicas para promover la sanación. Dado que esta distribución epidérmica se parece a la observada durante una fase bien estudiada de desarrollo de la mosca de la fruta, los autores observaron los roles de los genes específicos, para esclarecer los eventos celulares de la curación de heridas.
Se encontró que una ruta señalizadora celular se activaba durante las horas máximas de proceso de curación. Al inhibir esta ruta en moscas mutantes, se veía notables efectos en este proceso. Las fases iniciales de la curación, incluida la formación de la costra sobre la herida, no se viereon afectados, pero la distribución epidérmica para regenerar la epidermis intacta se vio bloqueada o defectuosa.
En contraste, las larvas con defectos en un gen necesario para la generación de células cristal (un tipo de células implicada en los procesos relacionados con la formación de costras) no pudo formar las costras adecuadamente. En estas heridas sin costra, las células de los márgenes de la herida se empezaban a cerrar, pero fallaban con frecuencia y la herida no terminaba de sanar.

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