Expertos reunidos en Gandia (Valencia) alertan sobre las “falacias” de los transgénicos

VALENCIA, 15 (EUROPA PRESS)
Expertos que participan en el curso “Ingeniería genética entre el miedo y la esperanza”, que se imparte hasta mañana en la Universidad de Verano de Gandia (Valencia), han alertado de las “falacias” de los alimentos transgénicos cuyo consumo, según el catedrático de Fisiología Vegetal de la Universitat de València, Juan Segura, “no supone un riesgo para la salud.
Según informaron fuentes de la institución académica, no obstante, este experto añadió posteriormente que “si algo diferencia a las plantas transgénicas de las obtenidas por métodos convencionales, es la mayor información y control de las primeras, obligadas a pasar más controles en el mercado”.
Segura asoció el rechazo “social de los cultivos transgénicos a la creencia de que lo natural es lo mejor”. “Pero, ¿qué es natural?”, se preguntó y aseguró que España, con medio millón de hectáreas de maíz transgénico, “está al frente de la producción de la UE”.
Asimismo, durante su intervención en el curso, que coordina él mismo, desmitificó una de las expectativas sobre los alimentos transgénicos: “el argumento según el cual, la biotecnología es necesaria para eliminar el hambre en el mundo”. En su opinión, ésta es una de las afirmaciones “más utilizadas por las multinacionales del sector agroalimentario para justificar el desarrollo de los cultivos transgénicos”.
Por su aprte, José Pío-Beltrán, profesor investigador del CSIC, se refirió al distinto eco social que suscita la biotecnología y la investigación médica con transgénicos. “Toda la insulina que consume una persona diabética, es transgénica y nadie se inmuta”, dijo, y agregó que, en cambio, el ciudadano se pone en alerta al oir hablar “de la industria agroalimentaria transgénica”. En esta línea, puntualizó que los alimentos transgénicos de la Unión Europea “están obligados a etiquetar de manera especial un producto si contiene más del 0,9 por ciento de material transgénico”.
Pío-Beltrán también destacó otros potenciales beneficios de los transgénicos como, por ejemplo, el hecho de ser una fórmula para llegar a “una agricultura sostenible”. “Es absolutamente necesario que seamos capaces de producir más y contaminar menos”, un binomio que “no sabemos como conseguir” sin utilizar la biotecnología.
Asimismo, se mostró sorprendido por la postura de algunos grupos ecologistas “de los países desarrollados que defienden conservar el medio ambiente con el estómago lleno”. Pío-Beltrán añadió que para producir un kilo de carne animal se necesitan 150 kilos de maíz y que cada día “hace falta alimentar 250.000 bocas en el mundo”.
La profesora de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona, Ana Sánchez, aportó la visión del Derecho en esta materiay afirmó que “para que la regulación genética sea efectiva, no debe prohibir, sino regular las condiciones de los productos”. La legislación “es necesaria para garantizar la seguridad del consumidor”.

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