Greenpeace pide a la CE que desista de aprobar OGM”s ante la falta de apoyos entre los países de la UE

BRUSELAS, 28 (EUROPA PRESS)
La organización ecologista Greenpeace pidió a la Comisión Europea que desista a la hora de aprobar la entrada de nuevos organismos genéticamente modificados (OGM”s) en la UE ante la falta de apoyos que concitan sus iniciativas entre los Estados miembros.
“Claramente, no hay una mayoría que apoye los OGM”s entre los gobiernos de la UE o la población, mientras que la Comisión persiste en intentar imponerlos”, se quejó Greenpeace en un comunicado antes de recordar que ha criticado en el pasado la evaluación que hizo la Autoridad Europea para la Seguridad Animal (EFSA) en el expediente del maíz “NK603”.
Los ministros de Medio ambiente de la Unión Europea no lograron ponerse de acuerdo hoy sobre la comercialización del maíz genéticamente modificado NK603, por lo que el caso deberá ser resuelto definitivamente por la Comisión Europea.
Durante el debate, Bélgica, Letonia, Eslovenia, Eslovaquia y España manifestaron su intención de abstenerse y Dinamarca, Chipre, Hungría, Italia y Grecia de votar en contra, mientras que sólo Francia, Estonia y República Checa estaban a favor. Alemania no se pronunció sobre este tipo de maíz que ha sido modificado por la empresa Monsanto para aumentar su tolerancia al glyfosato, un herbicida.
En un comunicado, el Ejecutivo comunitario señaló que tomará la decisión en las próximas semanas ya que el Tratado le permite adoptar una decisión sin el visto bueno de los Veinticinco. La solicitud de importación y procesado fue presentada por Monsanto en 2000 a España, quien hizo la evaluación del producto y cursó la autorización ante las autoridades comunitarias.
Se da el caso de que Monsanto ha presentado dos nuevas peticiones en Holanda, para consumo humano, y en Francia para cultivo para el mismo maíz, con el objetivo de obtener el mismo resultado desde diferentes ámbitos.
En el caso de que la opinión de la Comisión sea positiva, éste será el segundo producto genéticamente modificado autorizado en la Unión Europea, después del maíz “BT-11” de la firma suiza Syngenta, destinado al consumo humano pero que no será cultivado, sino vendido en bote o en forma de palomitas.
En aquella decisión, el Ejecutivo comunitario puso fin –tras un proceso similar al que ahora sufre el nuevo producto– a la moratoria de transgénicos que se impuso en 1998 a pesar de las presiones de los ecologistas.

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