Los 25 tratan de alcanzar hoy un acuerdo para castigar con sanciones penales a los buques que contaminen

LUXEMBURGO, 11 (EUROPA PRESS)
Los ministros de Transportes de la UE tratan de alcanzar hoy un acuerdo para castigar con sanciones penales a los buques que contaminen, aunque una minoría de Estados con intereses en el sector naviero, encabezada por Reino Unido, Países Bajos, Grecia y Dinamarca, intenta bloquear la decisión.
Las sanciones penales se incluyen en una propuesta de directiva sobre la contaminación procedente de buques que discutirá el Consejo de Transportes que se celebra en Luxemburgo, la última de las medidas legislativas promovidas por la UE tras el accidente del petrolero Prestige ante las costas de Galicia, y la única que todavía no se ha aprobado.
Se trata de establecer en toda la UE un sistema de sanciones para las personas responsables de los vertidos de petróleo, con el objetivo de mejorar la seguridad marítima y reforzar la protección del medio ambiente marino.
Precisamente, la mención en el texto de las sanciones penales es el punto más polémico de la propuesta, puesto que la mayor parte de los Estados miembros rechaza que se incluya en la directiva, y pide que la cuestión pase a los ministros de Justicia para que éstos armonicen el sistema de sanciones entre los Veinticinco por unanimidad.
El último compromiso presentado por la presidencia, rechazado por Reino Unido, Países Bajos, Grecia, Dinamarca, Chipre y Malta considera “infracción” cualquier descarga de sustancias contaminantes en alta mar si se comete intencionadamente, por imprudencia temeraria, o por negligencia.
En los casos de negligencia no podrán ser perseguidos el capitán ni el armador porque así lo establece la Convención Internacional MARPOL, pero sí el resto de la cadena de responables.
Cuando un país descubra que un barco está produciendo una contaminación importante en su zona económica exclusiva de 200 millas, deberá enviar a bordo una inspección y podrá incluso detener al buque e impedir que siga navegando.
El resultado de las negociaciones dependerá de la posición final que adopte el Reino Unido, que en los últimos días se ha mostrado más abierto a aceptar el compromiso de la presidencia.

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