Forum 2004.- Piden un cambio en las prioridades de la investigación biomédica para resolver problemas del Tercer Mundo

BARCELONA, 9 (EUROPA PRESS)
El diálogo “Salud y desarrollo. Retos del siglo XXI”, que durante cinco días ha debatido en el Forum 2004 acerca de las problemáticas de salud en el Tercer Mundo y especialmente en el continente africano, concluyó hoy pidiendo “un cambio en las prioridades de la investigación biomédica” que se realiza actualmente en los países desarrollados, para que se enfoquen hacia la erradicación de las epidemias que asolan a los países pobres y que impiden su desarrollo social y económico.
“Los países y las organizaciones de los países ricos tienen la responsabilidad de revisar sus prioridades en investigación biomédica dirigiéndolos a los problemas que afectan a la mayor parte de la población mundial”, señala el documento de conclusiones del diálogo, en el que han participado representantes de diversos gobiernos africanos, asó como del Banco Mundial (BM), la Unión Europea, las ONG y el sector empresarial.
El director ejecutivo del Programa Global de Salud de Bill and Melinda Gates Foundation, Richard Klausner, reconoció esta necesidad y aseguró que “en los últimos 5 años” ya se está produciendo un cambio en la “sensibilidad de la industria” biomédica y de investigación tecnológica para “afrontar su responsabilidad social global”.
Klausner aseguró que nos encontramos en un “momento crítico” en el que es necesario un “nuevo enfoque” en la búsqueda de innovaciones tecnológicas, para que “desde los países ricos se puedan aportar soluciones” a los problemas del Tercer Mundo. Confiado en que este cambio se está ya produciendo, señaló el ejemplo de su propia fundación, que ya ha destinado unos 4.000 millones de dólares a la investigación para contribuir al desarrollo de los países pobres.
El presidente del diálogo y ex primer ministro de Mozambique, Pascoal Mocumbi, destacó la necesidad de esta investigación científica en los países desarrollados para obtener vacunas y medicinas efectivas contra enfermedades como la malaria, la tuberculosis y el paludismo, además de la gran epidemia del Sida, que afectan a millones de personas en los países en vías de desarrollo.
Tras constatar que en el último siglo los avances en el campo de la salud “han beneficiando esencialmente a las clases más ricas en detrimento de las poblaciones más desfavorecidas, incrementando las desigualdades y profundizando la brecha entre ricos y pobres”, los ponentes del diálogo remarcaron la obligación de los países ricos a aportar su conocimiento científico y a incrementar sus ayudas económicas para solventar los problemas sanitarios del Tercer Mundo.
SOBERANIA DE LOS GOBIERNOS.
La segunda gran conclusión del debate realizado en el Forum fue la “necesidad de revisar el modelo de cooperación internacional en materia de salud para respetar la soberanía de los Gobiernos de los países pobres” a la hora de planificar las intervenciones necesarias y “gestionar y distribuir” las ayudas económicas dentro de su presupuesto nacional, según explicó el director del diálogo, Jordi Camí.
“Los casos de corrupción no pueden hipotecar la soberanía de los Gobiernos africanos y de sus pueblos”, señaló Camí, y destacó la responsabilidad de estos de “rendir cuentas” y ofrecer total transparencia en la gestión de estos fondos.
En este sentido, Mocumbi insistió en reclamar una “coordinación y complementariedad de las distintas iniciativas de cooperación internacional” que surgen en paralelo en una misma región “a través de su inclusión en los presupuestos nacionales” y su gestión dentro de la estrategia propia de cada Gobierno.
“Nadie mejor que los Gobiernos sabe cuáles son las principales necesidades de su población y de qué forma deben afrontarse”, indicó Mocumbi, y señaló este método de gestión estatal como la mejor forma de “evitar que el dinero de la cooperación internacional sea malgastado” o utilizado de forma fraudulenta, puesto que la acción gubernamental está controlada por el Parlamento.
SUPERAR EL “MERO ASISTENCIALISMO”.
El documento de conclusiones del diálogo destaca también el “protagonismo y responsabilidad” que han de tener las comunidades locales o regionales en las intervenciones en materia de salud, con estrategias alejadas del “mero asistencialismo” que caracteriza el método de intervención de las ONG y organizaciones internacionales actualmente. “Resulta imprescindible modificar la relación entre donantes y receptores y evolucionar hacia modelos de colaboración mutua con objetivos compartidos”, añadió.
La “fuga de cerebros” que se lleva a los médicos africanos a países y organizaciones occidentales o internacionales, así como los altos precios de los medicamentos son otras de las preocupaciones plasmadas en las conclusiones del diálogo, que reclama un aumento de las ayudas de los países ricos “en cumplimiento de los acuerdos internacionales establecidos” para que los países pobres puedan establecer “sistemas sólidos de salud pública”.
El texto, que será remitido a las organizaciones internacionales, señala también la deuda externa que ahoga la economía de estos países como “una modalidad contemporánea de explotación”, indicando que en la actualidad “la ayuda que llega a todo el continente africano no alcanza el 10 por ciento de su actual deuda externa”.
Mocumbi aseguró sentirse muy “satisfecho” con el desarrollo del diálogo porque, aunque las propuestas surgidas no tienen poder vinculante, “hemos podido sentarnos a hablar con todos los actores implicados sin las implicaciones de la diplomacia ni el impedimento del protocolo”.

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