Forum 2004.- Los oceanógrafos piden protección para los mares, “el futuro de la medicina”

El desastre del “Prestige” ha “despertado de nuevo la voz de alarma”, consideran
BARCELONA, 7 (EUROPA PRESS)
Los investigadores oceanográficos reunidos en el Forum 2004 pidieron hoy protección para los mares, que garantice la preservación de una biodiversidad -el 70 por ciento de toda la existente en el planeta-que ni siquiera se ha acabado de estudiar, alertando de que los virus y bacterias que viven en sus aguas pueden ser “el futuro de la medicina”.
Desde hoy y hasta el 11 de junio, 700 investigadores dejarán a un lado los conflictos que asolan las orillas del mar Mediterráneo para centrarse en los análisis científicos de los problemas del Mare Nostrum durante la 37 edición del Congreso de la Comisión Internacional para el Estudio Científico del Mediterráneo (CIESM).
La erosión de las costas provocada por la urbanización desenfrenada, el impacto de la industria pesquera en la fauna y en la flora, el uso de archivos históricos y registros notariales medievales como herramientas de investigación o el efecto del calentamiento global en la variabilidad del nivel de las aguas serán algunos de los temas de debate.
A pesar de los numerosos riesgos para el Mediterráneo, el director general del CIESM, Fredric Briand, quiso destacar la conservación de la biodiversidad como uno de los principales retos. Recientes investigaciones han descubierto que los virus “suponen el 50 por ciento de las masas marinas” y “hasta ahora no se han tenido en cuenta”, aunque se sospecha “que pueden atacar a otros organismos, como las algas y destruirlos”.
Algo similar ocurre con las bacterias, de las que “aún no conocemos su papel en la biodiversidad”, comentó Briand. A título de ejemplo de la “cantera” que significan estos microorganismos para los oceanógrafos, explicó que algunas de sus moléculas “pueden tener un papel importante en la medicina”, a partir de estudios como “qué pueden producir las bacterias a partir del petróleo”. Briand instó a “no cometer con el mar los mismos errores que con la selva amazónica”, cuya destrucción prosigue, ya que “el océano es la cuna de la vida”.
El estudio de la diversidad marina, sin embargo, choca con la falta de profesionales -taxonomistas-por la “falta de subvenciones nacionales o internacionales” para su formación, denunció Briand.
La existencia de estos científicos es fundamental, comentó, para poder estudiar la transferencia de especies procedentes de otros mares, como el Mar Rojo, a través del Canal de Suez. Este fenómeno “se va a acelerar” por el incremento del tráfico marítimo, pronosticó.
EL PAPEL DEL “PRESTIGE”.
En opinión de Briand, el hundimiento del “Prestige” y el desastre ecológico que comportó “ha despertado las señales de alarma” de la población sobre la importancia de los mares y sobre el hecho de que “el Mediterráneo es especialmente vulnerable a los accidentes petrolíferos”, por el intenso tráfico que soporta.
A este respecto, afirmó que los satélites de la CIESM efectúan seguimientos de estos buques “y sabemos que realizan operaciones incluso de noche”, pero lamentó el “problema legal” que supone que “nuestras pruebas no se acepten en los tribunales”.
Además del debate sobre la obligación de que los petroleros cuenten con doble casco, la investigación oceanográfica se centra, en este campo, en la acción de las bacterias como agentes biodegradadores del petróleo y en el estudio de los fondos marinos, con énfasis en las zonas más vulnerables que pudieran precisar de una protección especial.
TRASCENDER LOS CONFLICTOS.
El presidente del CIESM, el príncipe Alberto de Mónaco, resaltó la importancia de reunir a investigadores de todas las orillas del mar, dado que “los pueblos del Mediterráneo son los que más a menudo se han visto abocados a las guerras por religión y a la intolerancia”. En este sentido, afirmó sentirse “optimista” respecto al futuro de este mar, que “no quiero verlo olvidado, gobernado por el fanatismo”, ya que “es una máquina que fabrica civilizaciones”. “Todos tenemos una única patria, vengamos del Norte o del Sur”, señaló.
El heredero de Mónaco subrayó la “independencia” y “carácter apolítico” del CIESM, donde “no entran en juego las religiones” y permite que israelíes y palestinos, turcos y griegos compartan trabajo. En el ámbito científico, señaló, “las diferencias religiosas no tienen sentido alguno y nos permite dar ejemplo de cómo deberían ser las cosas”.
También Briand comentó que “los científicos verdaderos son los menos vulnerables a la propaganda”, dado que, por la naturaleza de su trabajo, “van más allá del ámbito político y tienen que cuestionar las verdades” establecidas.
El CIESM fue creado en 1910 y, actualmente, con la reciente incorporación de Portugal, agrupa a 23 países. La comisión se divide en seis comités científicos: geociencia marina; física y climatología del océano; biogeoquímica marina; microbiología marina; recursos vivos y ecosistemas marinos, y ecología costera. El CIESM realiza su labor gracias a los 150 institutos de investigación asociados, lo que equivale a disponer de 2.500 científicos distribuidos en 50 países.
Briand explicó la presencia de Portugal, sin costa mediterránea, como algunos de los tros países miembros del CIESM, por la oportunidad de aprovechar sus estudios sobre las masas de aguas que pasan por su litoral y que luego, tras cruzar el estrecho de Gibraltar, contribuyen a mantener el nivel freático del Mediterráneo.
CONTRIBUCION DE BARCELONA.
Por su parte, el alcalde de Barcelona, Joan Clos, destacó la contribución a la sostenibilidad marina que ha supuesto la construcción de la depuradora del Llobregat, con capacidad para tratar 400.000 metros cúbicos de aguas residuales, y la incorporación del tratamiento biológico a la central del Besòs. Precisamente, parte de la Plaza central del recinto Forum se encuentra construida sobre esta última depuradora, con capacidad para regenerar 600.000 metros cúbicos de agua.
Clos explicó también el “compromiso adicional” que supone la construcción de un biotopo artificial a lo largo de seis kilómetros de playa. Esta instalación supone el hundimiento de bloques de hormigón a más de 30 metros de profundidad frente a la costa para favorecer la implantación de microorganismos que regeneren el ecosistema. En la inauguración del 37 Congreso de la CIESM participó también la ministra de Educación y Ciencia, María Jesús Sansegundo.

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