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Obesidad y depresión se asocian con más riesgo de ambos trastornos


MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

La obesidad parece estar asociada con un mayor riesgo de depresión y a su vez la depresión también parece asociada con un mayor riesgo de desarrollar obesidad, según un meta-análisis del Centro Médico de la Universidad de Leiden en Países Bajos, que se publica en la revista 'Archives of General Psychiatry".

Los autores señalan que tanto depresión como obesidad son problemas muy extendidos con importantes implicaciones para la salud pública. Se ha asumido y estudiado de forma frecuente una posible asociación entre depresión y obesidad dada su alta prevalencia y el hecho de que ambos trastornos supongan un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Los investigadores analizaron los resultados de 15 estudios publicados con anterioridad que examinaban la relación entre depresión y sobrepeso u obesidad en los que participaban un total de 58.745 personas.

Los resultados mostraron asociaciones bidireccionales entre depresión y obesidad: las personas obesas tenían un 55 por ciento más de riesgo de depresión a lo largo del tiempo mientras que las personas deprimidas tenían un 58 por ciento más de riesgo de volverse obesas. La asociación entre depresión y obesidad era más fuerte que la asociación entre depresión y sobrepeso, lo que refleja un gradiente dosis-respuesta.

Los análisis demostraron que la asociación entre obesidad y posterior depresión eran más pronunciados entre los americanos que entre los europeos y más fuertes para los diagnosticados con un trastorno depresivo en comparación con los síntomas depresivos.

Los autores señalan que el vínculo biológico entre sobrepeso, obesidad y depresión siguen siendo complejo y confuso pero existen varias teorías que lo explican. La obesidad podría considerarse un estado inflamatorio y la inflamación está asociada con el riesgo de depresión.

Por otro lado, dado que la delgadez se considera un ideal de belleza tanto en Estados Unidos como Europa, el sobrepeso o la obesidad podría contribuir a la insatisfacción con el cuerpo y a una baja autoestima que sitúa a los individuos bajo riesgo de depresión. Además, la depresión podría aumentar el peso con el paso del tiempo a través de la interferencia con el sistema endocrino o efectos perjudiciales de la medicación antidepresiva.

Los autores señalan que sus descubrimientos son importantes para la práctica clínica ya que debido a que el aumento de peso parece ser una consecuencia posterior de la depresión, los cuidadores deben ser conscientes de que el peso de los pacientes deprimidos debe controlarse. Según añaden los investigadores, esta conciencia podría conducir a la prevención, detección precoz y cotratamiento de aquellos bajo riesgo, que podrían reducir finalmente la carga de ambos trastornos.