Medicina

Lo que nos mueve a compartir historias con los demás


Jonah Berger, de la Universidad de Pensilvania, cree tener algunas respuestas a esta pregunta, gracias a una serie de experimentos psicológicos recientes, que prosiguen una línea de investigación que Berger y sus colaboradores iniciaron con un estudio acerca de las características comunes de los artículos del periódico New York Times que los lectores más habían enviado por email.

En aquel estudio, ya se ratificó algo que el sentido común y la sabiduría popular sugerían: Las emociones desempeñan un papel decisivo en el deseo de compartir con otros algo que acabamos de leer. Los artículos que despertaban emociones muy positivas solían ser más "virales", pero también los que evocaban emociones negativas fuertes, como la ira y la ansiedad. Los artículos que despertaban tristeza eran menos proclives a ser compartidos por el lector.

Esos resultados quedan avalados por un experimento en el que algunos sujetos de estudio contemplaron videos que les hicieron carcajearse o bien sentirse angustiados (emociones fuertes en ambos casos). En otros casos, los videos contemplados despertaban una tristeza o una alegría leves, siendo por tanto emociones suaves. El interés en compartir con otras personas los videos de todas esas clases seguía la pauta antes indicada.

En uno de los nuevos experimentos, a los sujetos se les mostró un artículo y un video emocionalmente neutros, y se puso a prueba cuántas ganas tenían de compartirlo con amigos y familiares. Justo antes de ver el video y leer el artículo, en algunos casos se les hizo realizar una actividad física de tipo deportivo (presentada como una prueba de un supuesto estudio sin conexión con el otro, para no influir en sus reacciones), o bien se les hizo permanecer sentados un rato. La idea era aumentar el estado de excitación de unos mediante la actividad deportiva, y mantener más relajados a los otros al hacerles esperar sentados.

Después de ver el video y leer el artículo, los sujetos de estudio tuvieron la oportunidad de enviarlos por email a amigos y parientes. Y resultó que quienes realizaron la actividad física deportiva, y por ello estaban más excitados, fueron quienes mostraron una mayor tendencia a enviarlos por email a sus amigos y familiares, justo lo contrario de lo que sucedió con quienes se limitaron a esperar sentados. Es decir, que las personas que estaban más excitadas, por causas externas al contenido del video y del artículo, eran mucho más propensas a compartir ambos con otras personas.

Berger cree que cuando alguien está excitado fisiológicamente, ya sea por estímulos meramente emocionales, o bien con componente físico como por haber estado jugando al fútbol en vez de echando una siesta, la mayor actividad del sistema nervioso autónomo promueve en la persona el impulso de la transmisión social de nuevas informaciones.





Todavía no hay comentarios

Deje un comentario



?
? ?


Más artículos
Aprendizaje de las matemáticas
Precalentamiento corto para los ciclistas
Cómo reconocemos rostros
Punto débil del virus del SIDA
Mejor estado cerebral para recordar cosas
Balanceo suave que relaja y adormece
Discos intervertebrales
Riesgo de sufrir un derrame cerebral
Memorizar rostros de personas
Emociones negativas
Compartir historias con los demás
Dificultades de memorización
Diagnósticos mediante ultrasonidos
Jugo de remolacha para ciclistas
Propensión a padecer autismo
Metabolismo del tabaco
Capear los malos momentos
Hormonas femeninas ante ciertas enfermedades
Conciencia de los monos
Tabaco sin miedo