Nuevas formas de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer de mama
(NC&T/Mayo) En general, las tasas de supervivencia del cáncer de mama se encuentran entre las más altas para todos los tipos de cáncer; además, disminuye la cantidad de muertes a consecuencia de él. Cerca del 89 por ciento de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama sobrevive al menos cinco años después del tratamiento. Sin embargo, el año pasado en Estados Unidos 40.000 personas todavía fallecieron.
A continuación se mencionan algunos avances que marcan una diferencia en el resultado del cáncer de mama:
Prevención: Llevar un estilo de vida sano disminuye el riesgo de cáncer de mama. Los estudios han demostrado que las mujeres que hacen aproximadamente 30 minutos de ejercicio tres a cuatro veces por semana disminuyen su riesgo en alrededor de un 26 por ciento. La conclusión de un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana fue que las mujeres que perdieron 10 kg después de la menopausia redujeron su riesgo de desarrollar cáncer de mama en 45 por ciento.
Otros estudios demostraron que las mujeres que consumen una o dos bebidas alcohólicas diarias aumentan su riesgo en un 10 por ciento. Ese riesgo sube al 30 por ciento cuando la mujer consume tres o más bebidas alcohólicas al día.
Detección: La mamografía todavía es el estándar de atención médica y se mantiene como el único examen de detección que ha demostrado disminuir la posibilidad de fallecer por cáncer de mama. Sin embargo, varias organizaciones oncológicas recomendaron que las mujeres con alto riesgo de desarrollarlo también se sometan anualmente a una resonancia magnética (IRM). Esa técnica utiliza ondas magnéticas y de radio para crear imágenes bidimensionales detalladas, siendo particularmente útil para evaluar anomalías en mujeres con densidad del tejido mamario y en quienes tienen otros factores de riesgo, tales como:
-- Portar la mutación genética BRCA1 o BRCA2.
-- Presentar durante el transcurso de la vida un riesgo de un 20 por ciento o más debido a antecedentes familiares de cáncer de mama u otros factores médicos. El médico y la paciente trabajan juntos para determinar la calificación individual del riesgo.
-- Haber recibido radiación en el pecho antes de los 30 años debido a otro tipo de cáncer.
De todas maneras, las IRM no son para todo el mundo y tampoco se recomiendan como examen rutinario de detección. Son costosas, requieren inyectar en la vena una sustancia de contraste y tienen una tasa alta de falsos positivos que provoca ansiedad en las pacientes.
Tratamiento: Examinar la composición genética de un tumor sirve para determinar qué mujeres corren más riesgo de recurrencia y para quiénes sería más provechosa la quimioterapia. Por otro lado, sirve para que las mujeres con menos riesgo puedan evitar tratamientos innecesarios.
Los científicos también examinan algunos cambios a la radioterapia y descubren que un curso más corto de radiación sería eficaz en pacientes con cáncer inicial, sin implicación de los ganglios linfáticos.
Tratamiento después del cáncer: Algunas pacientes con ciertos tipos de tumor mamario toman tamoxifeno (un bloqueador del estrógeno) después del tratamiento. Eso disminuye el riesgo de recurrencia en alrededor de un 50 por ciento. No obstante, dicha terapia no funciona bien en un 8 a 10 por ciento de mujeres, como por ejemplo en aquellas con una variante inactiva de la enzima CYP2D6. Ahora, los marcadores genéticos de la sangre pueden determinar cuáles tienen más probabilidades, o ninguna, de beneficiarse del tamoxifeno. Para las mujeres que tienen la variante de la enzima CYP2D6, existen otras alternativas de tratamiento disponibles.