Desvelando los detalles del ciclo químico de la visión
(NC&T) En el centro de este descubrimiento está la señalización de la rodopsina a la transducina. La rodopsina es un pigmento en el ojo que ayuda a detectar la luz. La transducina es una proteína (también llamada GPCR) que se ocupa del paso final de enviar al cerebro las señales de que la luz está presente. Los investigadores fueron capaces de "congelar la toma" en la comunicación química entre la rodopsina y la transducina, para estudiar cómo este proceso tiene lugar y qué marcha mal a escala molecular en ciertos trastornos de la visión.
Tal como señala Krzysztof Palczewski, uno de los investigadores, los resultados podrían tener implicaciones importantes para el descubrimiento y el perfeccionamiento de medicamentos más específicos para tratar las alteraciones y enfermedades relacionadas con la GPCR. Ejemplos de problemas de salud que involucran tales trastornos incluyen cegueras, diabetes, alergias, depresión, defectos cardiovasculares y algunas formas de cáncer.
Además de ayudar a los científicos a conocer cómo comienza el proceso de la visión, esta investigación podría tener también repercusiones sobre trastornos que afectan a los latidos del corazón, la presión sanguínea, la memoria, las sensaciones de dolor, y la respuesta a las infecciones, porque, según se cree, todo eso es regulado por sistemas de comunicación química muy parecidos al analizado en este estudio, en los que además intervienen proteínas similares.