(NC&T) Estudios recientes en los que se examina la nostalgia han demostrado que ésta se presenta en personas de todas las culturas y de todos los grupos de edades. A pesar de darse en individuos tan distintos, ciertos rasgos son comunes en la mayoría de las experiencias de este tipo. Por ejemplo, los pensamientos nostálgicos que experimentamos acostumbran a ser sobre una persona muy cercana afectivamente, un suceso relevante o un lugar que es importante para nosotros. Además, solemos ser la estrella del show en nuestras escenas nostálgicas, aunque por lo general, estemos rodeados de familiares y amigos.
La investigación plantea que la nostalgia puede promover la salud psicológica. La inducción de la nostalgia en un grupo de voluntarios para el estudio, trajo como consecuencia general la aparición de sentimientos positivos en dicho grupo, incluyendo una mayor autoestima y un aumento en la sensación de sentirse amados y protegidos por otras personas. Además, un estudio reciente también ha demostrado que la nostalgia contrarresta efectos nocivos de la soledad al aumentar nuestra percepción de apoyo social. Y en ese mismo estudio se descubrió que la soledad puede disparar la nostalgia.
Otra función importante de la nostalgia puede ser la de reforzar los vínculos entre nuestro pasado y nuestro presente. Es decir, la nostalgia puede proporcionarnos una visión positiva del pasado y esto podría ayudarnos a desarrollar un mayor sentido de continuidad y darle más significado a nuestras vidas. Los investigadores conjeturan que la nostalgia puede además tener una mayor importancia para los ancianos, pues ellos son más vulnerables al aislamiento social y, por tanto, la nostalgia puede ayudarles a superar sentimientos de soledad.