Cronómetro del cerebro
 

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Medicina

Localizan el cronómetro del cerebro al retrasarlo

(NC&T) Todos nuestros movimientos, desde los que usamos para caminar hasta los de la boca que nos permiten hablar, pasando por las acrobacias o una interpretación al piano, son comportamientos marcados por una secuencia estricta de acciones. Pese al interés en estudiar los mecanismos cerebrales que permiten esta vital sincronía, los científicos no contaban hasta ahora con las herramientas necesarias para averiguar cómo se genera la sincronización necesaria dentro del cerebro.

Ahora, Michale Fee, profesor en el Departamento de Ciencias Cognitivas y del Cerebro en el MIT, Michael Long, y los colegas de ambos, han desarrollado un nuevo método para alterar la velocidad de la actividad cerebral. Empleando esta técnica, creen haber encontrado el reloj que controla la sincronización del canto de un pájaro.

El canto del pinzón cebra ha sido ampliamente estudiado como modelo para analizar cómo el cerebro produce secuencias complejas de comportamientos. Cada canto dura aproximadamente un segundo, y contiene múltiples sílabas en una secuencia altamente estereotípica. Dos zonas del cerebro, la región HVC y la región RA, son conocidas por su importancia respecto al canto, y la desactivación de cualquiera de ellas hace que desaparezca. Pero para descubrir el mecanismo del reloj se requería de un método más sutil.

En consecuencia, el grupo de Fee ideó una técnica para ralentizar diferentes partes del cerebro. Se valieron del hecho de que todos los procesos biológicos están influenciados por la temperatura. Las neuronas funcionan más lentamente cuando se enfrían.

Cronómetro del cerebro
Michale Fee, a la izquierda y Michael Long. (Foto: Donna Coveney)
Los autores construyeron un pequeño dispositivo refrigerante, y lo emplearon para producir un efecto enfriador que puede ser aplicado a partes precisas del cerebro.

Los investigadores sospecharon que al enfriar diferentes regiones cerebrales involucradas en el canto podrían alterar éste de maneras diferentes.

El enfriamiento de la región RA en el cerebro casi no tuvo efecto sobre el canto del ave. Pero el enfriamiento de la región HVC produjo un efecto espectacular. La canción se hizo más lenta proporcionalmente al grado de enfriamiento. Con el cambio más grande en la temperatura (una reducción de 10 grados centígrados) se provocó un alargamiento en el canto de cerca del 30 por ciento.

No sólo se incrementó la duración general de la canción; también se alargó cada sílaba individual, de manera que la estructura rítmica general se preservó sin cambiar los sonidos en la canción.



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