Un laboratorio en un chip imita la química cerebral
(NC&T) El chip que los investigadores han desarrollado hará que los experimentos en las células nerviosas sean más simples de desarrollar y controlar.
Las células nerviosas deciden en qué dirección crecer detectando tanto las señales químicas que fluyen a través de su entorno como aquellas adosadas a las superficies que las rodean. El chip, hecho de una sustancia semejante al plástico y cubierto con una tapa de vidrio, tiene un sistema de cauces y pozos que permite a los investigadores controlar el flujo de las combinaciones de productos químicos específicos alrededor de células nerviosas aisladas individualmente.
Es difícil establecer las condiciones experimentales ideales para estudiar cómo las neuronas reaccionan a las señales del crecimiento, porque ocurren simultáneamente tantas cosas que evaluar y clasificar esas conexiones resulta complicado, pero el chip, diseñado por expertos tanto en la química del cerebro como en la ingeniería, posibilita una forma sofisticada de simplificar las cosas.
En los experimentos con su chip, los investigadores pusieron células nerviosas o neuronas, aisladas, en el chip. Introdujeron luego señales específicas para el crecimiento (señales en forma de productos químicos), y encontraron que las neuronas en crecimiento cambiaron de dirección y crecieron hacia las concentraciones más altas de ciertas señales químicas pegadas a las superficies del chip, así como a las moléculas de señalización que fluían libremente en la solución.
Cuando los investigadores sometieron las neuronas a señales contradictorias (tanto pegadas a las superficies como en la solución), comprobaron que las células cambiaron de dirección al azar, sugiriendo ello que éstas no dan preferencia a un tipo de señal sobre el otro. Esto, según Andre Levchenko, apoya la teoría que prevalece actualmente de que una misma señal puede producir respuestas diferentes que dependen del entorno en que se encuentra una célula.
La capacidad de combinar varios estímulos diferentes en el chip hace que éste se parezca más al ambiente real que encuentran las células nerviosas en el animal vivo. Esto a su vez hará que los futuros estudios sobre el papel de las células neuronales en el desarrollo y la regeneración sean más precisos y completos.
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