El Portal de la Ciencia y la Tecnologia en Español









Identifican genes que promueven la longevidad y además reducen la incidencia del cáncer

(NC&T) Muchos de los genes del gusano tienen homólogos humanos, lo que sugiere que nuevos medicamentos podrían algún día asegurarnos una vida larga y libre de cáncer.
Los gusanos de esa especie, conocida formalmente como Caenorhabditis elegans, fueron las estrellas de un sorprendente descubrimiento en 1993 por la bióloga Cynthia Kenyon. Ella encontró en aquel año que un cambio en un solo gen, llamado daf-2, hacía duplicar la longevidad de los gusanos. Este hallazgo llevó a la comprensión de que la duración de la vida es regulada por genes y resulta por consiguiente modificable, en lugar de ser siempre el resultado inevitable del desgaste del cuerpo. El descubrimiento se ha confirmado en otros animales, como los ratones. La nueva investigación, llevada a cabo por Kenyon y Julie Pinkston, de la Universidad de California en San Francisco, resulta muy prometedora. Un punto de vista muy extendido es que cualquier mecanismo que retarde el envejecimiento estimularía probablemente el desarrollo de tumores. Pero han sido encontrados muchos genes que aumentan la longevidad y además ralentizan la actividad tumoral. Los humanos tenemos versiones de muchos de estos genes, así que esta línea de investigación podría conducir a tratamientos que nos preserven del envejecimiento y además del cáncer por mucho más tiempo de lo normal. Desde su primer hallazgo de que el gen daf-2 y otro conocido como daf-16 regulan la longevidad, la investigación de Kenyon y su equipo persigue identificar los genes a los que ellos afectan a su vez, aquellos que influyen más directamente sobre el envejecimiento y el desarrollo de tumores.
Genes de la longevidad
Cynthia Kenyon. (Foto: UCSF)
El gen daf-2 codifica para un receptor de la insulina así como para una proteína similar a ésta que promueve el crecimiento. El mismo influye sobre el daf-16, que contiene información para un así llamado factor de transcripción, una proteína que determina cuándo y dónde cientos de otros genes son activados. La meta del nuevo estudio fue identificar genes específicos regulados por daf-16 y que afectaran a lo relativo al cáncer y/o la longevidad. Las científicas usaron un modelo establecido de tumor para los gusanos. Entonces, comenzando con una lista de 734 genes de los que se sabía que son regulados por daf-16, identificaron 29 que promovían o suprimían el crecimiento de las células tumorales. Comprobaron que alrededor de la mitad de los genes estimularon el crecimiento de tumores, y la otra mitad lo limitó. Resulta notable que más o menos la mitad de estos genes afecta también a la longevidad promedio en animales que no padecen tumores, lo que da más crédito al modelo que Kenyon y otros han concebido, en el cual el receptor de la insulina, daf-2, opera de manera conjunta con el factor de transcripción daf-16 para integrar la longevidad y la resistencia a tumores. Los genes que estimularon el desarrollo tumoral también aceleraron el envejecimiento en sí mismo, y los que obstaculizaron el desarrollo tumoral ralentizaron el proceso de envejecimiento y extendieron la duración de la vida. Kenyon y Pinkston están convencidas de que estos hallazgos fortalecen grandemente la idea de que los elementos controladores de la longevidad y los del cáncer tienen raíces comunes y profundas.

Pesticidad en el organismo

Más artículos
Desarrollo cáncer
Nuevo algoritmo para prótesis controladas mediante señales cerebrales
La formación musical, vinculada a mayores habilidades verbales
Autocontrol ante el dolor
Gen de la visión binocular
Peso fumadores
Efectos de opiniones negativas
Autoestima baja
Genes de la visión
Proceso del pensamiento
Proceso auditivo
Ceder ante las tentaciones
Sangre en bancos
Genes de la longevidad
Sensación del tacto
Dormir poco trastornos
Control de la sensación de hambre
Resistencia frente al estrés
Niños Sindrome Down
Simulación eléctrica corazón



© 2003 - 2007 Lexur