Estudio por imaginología cerebral de la reacción al ver personas en posturas imposibles
(NC&T) Emilie Mackie y Emily Cross desarrollaron una estrategia de investigación empleando una técnica de visualización del interior del cerebro conocida como fMRI (resonancia magnética funcional por imágenes), y la estimulación magnética transcraneal, con el fin de determinar cómo el cerebro responde a escenarios visuales "imposibles". Para ello recurrieron tanto a objetos inanimados (tazas de café y paraguas, por ejemplo) como a seres humanos. Los objetos fueron fotografiados usando soportes ocultos para que parecieran estar desafiando a la gravedad. Al buscar a una persona capaz de hacer cosas "imposibles", Mackie y Cross tuvieron suerte de encontrar con facilidad a una: Christina Luccio, una contorsionista.
Luccio puede contorsionarse adoptando esa clase de posturas que mucha gente dice que duelen sólo de verlas, aunque para ella no resulten dolorosas. La colaboración entre Luccio, Mackie y Cross produjo una serie de fotos mostrado posturas de dos clases: las aceptables como fáciles de adoptar por una persona normal, y las que parecen "imposibles".
Mackie reclutó a 20 voluntarios sanos para el estudio. Usando los escaneos por fMRI como una especie de mapa de carreteras, la investigadora aplicó estimulación magnética transcraneal en áreas concretas del cerebro mientras los voluntarios miraban fotos de Luccio en poses normales y en poses de contorsionista, así como fotos de objetos en situaciones normales y en situaciones "imposibles". El pulso magnético de la estimulación magnética transcraneal modificaba la actividad en una pequeña región del cerebro, permitiendo a Mackie cartografiar el funcionamiento interno de distintas partes del cerebro mientras los sujetos reaccionaban mentalmente a las fotos. El experimento fue diseñado para crear una matriz de comparación de dos por dos: Humanos versus Objetos, y Posible versus Imposible.
 | | (Foto: David Denlinger) |
Mackie y Cross esperan averiguar qué sucede dentro del cerebro cuando se enfrenta a una imagen "imposible" (o al menos altamente improbable) de los tipos descritos. Su actual trabajo se basa, en parte, en estudios anteriores que mostraban un "efecto espejo" en el cerebro, en el sentido de que cuando los sujetos de estudio miraban imágenes de conductas humanas, sus cerebros mostraban un tipo de actividad parecida a la que exhibirían si los sujetos estuvieran haciendo los actos que veían realizar a otros. En otras palabras, el cerebro, en algunos aspectos, responde de igual modo tanto si la persona está haciendo algo como si sólo está imaginando que lo hace.
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