Medicina

Los problemas de memoria, pueden no ser consecuencia directa de la vejez

(NC&T) Un investigador del Instituto McKnight del Cerebro, dependiente de la Universidad de Florida, ha descubierto que las ratas se tornan olvidadizas porque una parte rutinaria del proceso de la memoria se deteriora, con independencia de su edad.

Este cambio parece estar relacionado con los compuestos químicos que necesitan las células cerebrales para comunicarse entre sí. Los resultados de este estudio aumentan las posibilidades de que se puedan desarrollar medicamentos o terapias para afinar los mecanismos cerebrales de la memoria hasta su nivel de eficacia normal.

"El envejecimiento se asocia con el aumento de fallos de memoria u olvidos, pero mi trabajo muestra que el problema puede ser un ligero cambio en un mecanismo normal de olvido", explica Thomas Foster, catedrático experto en investigaciones cerebrales relacionadas con la pérdida de la memoria.

Los científicos creen que un recuerdo se forma cuando aumenta la comunicación entre las neuronas. Durante la formación del recuerdo, las señales saltan a través de pequeños vacíos entre células, las sinapsis, y este proceso aumenta cada vez más su envergadura.

Si la transmisión de señales disminuye entre las neuronas menos involucradas, se forma un recuerdo con más eficiencia. Es como ordenarle que hagan silencio a otras personas que estén en la habitación, para poder sostener una conversación telefónica. Este es un proceso normal que ayuda a "esculpir" el recuerdo. A fin de cuentas, no recordamos todo en completo detalle y de hecho tampoco lo necesitamos. Probablemente, este mismo mecanismo sea utilizado para limpiar los circuitos cerebrales y dejarlos a punto de ser usados al día siguiente. Sin embargo, el abuso de este mecanismo puede llevarnos al olvido tal y como sucede durante el envejecimiento del cerebro.

El equipo del laboratorio de Foster usó ratas viejas y jóvenes para examinar la relación entre el envejecimiento, la memoria y el proceso de disminución de la señal en las sinapsis menos involucradas. Los animales fueron entrenados para hallar una plataforma escondida que les permitía salir de una charca de agua, algo que aprendieron rápidamente con la repetición.

Cuando los investigadores examinaron las neuronas de los animales y emplearon una débil y lenta señal eléctrica para hacer a las sinapsis menos sensibles, entorpeciendo así la comunicación celular, se descubrió que los animales más jóvenes y aquellos de entre los viejos que registraron la mayor puntuación en su capacidad de recordar durante su vida, eran más resistentes a la interferencia. Sin embargo, los animales viejos con memoria más vulnerable, mostraban problemas evidentes para recordar.


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