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¿Es válido usar el ADN mitocondrial para rastrear migraciones ancestrales?

(NC&T) El estudio del ADN mitocondrial ha ayudado a demostrar el origen africano de nuestra especie y la relación que existe entre los humanos actuales y los neandertales. Los datos del ADN mitocondrial han sido empleados también para establecer la época y ruta del mayor evento en la historia humana: la expansión de los agricultores del Neolítico hacia Europa, y la ocupación del Nuevo Mundo.

Tanto en las personas como en los animales, el ADN mitocondrial es exclusivamente heredado de las madres. Para los humanos, esto significa que todo el ADN mitocondrial en nuestras células son copias del ADN mitocondrial de nuestras madres, las cuales a su vez copiaron el ADN mitocondrial de sus madres, nuestras abuelas. De esta manera, el ADN mitocondrial ha progresado a través de los milenios, desde quien muchos científicos creen que pudo ser nuestra madre ancestral común.

Pero a lo largo del tiempo, el código genético de todas las especies ha ido sufriendo mutaciones. Rastreando las similitudes y diferencias del ADN mitocondrial, los científicos han obtenido datos sobre el tamaño de los grupos humanos y cómo se han desplazado por el mundo.

Cuando se estudia una migración antigua, siempre surge la pregunta: ¿Cuán grande era la población desplazada? Este campo siempre se ha estudiado bajo la premisa de que a mayor variación del ADN mitocondrial observada, mayor era la población que portaba esa variación, de la misma manera que podemos ver una mayor diversidad de camisetas o de zapatos en una población mayor que en una menor.

Sin embargo, la conexión entre el ADN mitocondrial y el tamaño de la población fue cuestionada meses atrás cuando científicos franceses analizaban grandes grupos de secuencias genéticas para más de 3.000 especies de animales. Ellos especularon con que una tendencia evolutiva en las especies de mantener los genes útiles y desechar aquellos perjudiciales afectaría de forma preferente a la diversidad mitocondrial, haciendo así al ADN mitocondrial menos útil para estimar los tamaños de grupos poblacionales.

Un equipo de científicos del Instituto de Genética de la Universidad de Florida analizó datos sobre ADN mitocondrial públicamente disponibles de 47 especies de mamíferos (un subconjunto de los animales con los que se trabajó en el citado estudio francés), así como datos asociados sobre diversidad proteica en las mismas especies. Una mayor diversidad de proteínas implica una mayor diversidad en el ADN, porque es en el ADN donde está almacenada la información de partida para la síntesis de proteínas en cada especie, y los científicos franceses aceptaron que la diversidad proteica se relaciona con el tamaño poblacional.

Una vez alcanzado este punto, todo lo que tuvieron que hacer los investigadores de la Universidad de Florida para reestablecer la credibilidad de la diversidad del ADN mitocondrial como indicativo del tamaño poblacional, fue demostrar que la diversidad proteica y la diversidad mitocondrial están relacionadas.


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