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Utilizando la grasa para atacar el cáncer

(NC&T) Al calentar el tumor desde el exterior con la energía de las microondas, se logra atraer a las bombas anticancerígenas hacia su blanco.

Al cabo de 20 segundos de alcanzar el tumor caliente, las burbujas de grasa o "liposomas" se funden y vierten sus contenidos, produciendo un virtual diluvio de medicamentos, más potente que la infusión lenta de la quimioterapia tradicional. La estrategia ya se ha demostrado en un nuevo estudio realizado con ratas.

El nuevo liposoma, formulado por el ingeniero David Needham, de la Universidad Duke, ha sido sometido a pruebas preliminares en mujeres con cáncer recurrente de las paredes del seno. Durante el tratamiento, ellas reciben una inyección de liposomas. Inmediatamente se dirige la energía en forma de microondas hacia la pared del seno para calentar el tumor. Cuando el liposoma lo alcanza, éste ya está calentado. El calor hace porosos los vasos sanguíneos del tumor, y los liposomas pasan fácilmente del torrente sanguíneo al mismo.

Al encapsular los fármacos dentro de liposomas e inyectarlos en el torrente sanguíneo, se logra aplicar 30 veces más quimioterapia que lo normal en la ubicación del tumor. Los liposomas sólo se funden dentro de éste, y el resto del cuerpo recibe menor cantidad de esos medicamentos relativamente tóxicos.

Grasa para atacar el cáncer
Mark W. Dewhirst. (Foto: DUMC)
Según Mark Dewhirst, que es uno de los investigadores principales y profesor de radioterapia oncológica, así como director del programa de hipertermia, su equipo es el primero en demostrar y divulgar cómo estos liposomas sensibles al calor dispersan sus contenidos en tiempo real, utilizando imágenes obtenidas por resonancia magnética tridimensional para mostrar cómo el medicamento entra en un tumor y se esparce dentro. El medicamento aparece como un velo blanco que lo cubre, según explica Ana Ponce, colaboradora de Dewhirst y una investigadora crucial en el estudio.

Y más importante aún, los resultados de la investigación demuestran cómo los niveles más altos del medicamento se logran alrededor de los bordes exteriores del tumor, ricos en los vasos sanguíneos que lo nutren. Cubriendo esta área con el medicamento, se destruye la fuente de sustento del tumor. Los investigadores han encontrado que esto produce una mayor disminución de sus dimensiones.


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