Medicina

Los genes maternos y paternos hacen lo que sea mejor para el bebé


(NC&T) Un grupo de biólogos afirma que la idea comúnmente aceptada de que los genes maternos y paternos compiten por la supremacía en su descendencia durante las fases iniciales de la gestación, es incapaz de explicar importantes cuestiones referentes al desarrollo infantil. De hecho, más que un violento combate entre los genes de los progenitores, los investigadores sostienen que ciertas características de su descendencia sólo pueden ser explicadas por esta nueva teoría de cooperación genética.

El Dr. Jason Wolf dirigió la investigación en la Facultad de Ciencias de la Vida en la Universidad de Manchester.

Cuando somos concebidos, heredamos dos copias de cada gen; un juego de genes procede de nuestra madre, y el otro de nuestro padre. Pero algunos genes, a través de un proceso llamado impronta genómica, sólo usan una de las copias de los progenitores, la otra copia es silenciada por un sello químico.

El concepto de impronta genómica ha retado durante largo tiempo la mente de los científicos, ya que parece minar los beneficios naturales que los organismos ganarían de heredar ambos juegos de genes.

Los genetistas han argumentado que la razón para que algunos genes sólo usen (expresen) una copia se debe a un conflicto entre los intereses paternos y maternos.

En el mundo natural, por ejemplo, los machos esperarían producir una descendencia voluminosa para darles las mejores oportunidades de supervivencia, y garantizar el mantenimiento de su línea genética. Pero ello requeriría una gran inversión materna, por lo que las hembras tratarían de imponer su sello genético de manera que nacieran criaturas más pequeñas. Esta idea ha sido aceptada generalmente como la explicación más probable, y ha permanecido invariable por mucho tiempo.

El nuevo estudio ha mostrado que la selección por interacciones positivas entre las madres y su descendencia, más que conflictos, puede producir la clase de pauta de impronta genómica que los científicos ven para muchos genes.

Por ejemplo, durante el desarrollo placentario, el genoma materno y el de la criatura tienen que trabajar juntos para producir una placenta funcional. Al expresar los genes que obtienen de sus madres, las criaturas en formación mostrarán con mayor probabilidad una mejor adaptación a los genes de su madre; se complementarán el uno al otro y así funcionarán mejor en conjunto para producir la placenta.

Los hallazgos son importantes porque la hipótesis del conflicto es citada por personas que trabajan en las más diversas áreas. Esta nueva teoría tendrá, por lo tanto, implicaciones a través de toda la ciencia biológica.



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