Las señales sociales y el ilusionismo
(NC&T) En esta nueva investigación, los investigadores han aprovechado la capacidad de los prestidigitadores para crear una ilusión, y han desvelado cómo algunos tipos particulares de información, en particular las "señales sociales" procedentes de los magos, influencian algunos aspectos del sistema visual cerebral, mientras que otros de sus componentes no son engañados de forma semejante por esas señales y por las expectativas que intervienen en la percepción.
El estudio ha sido desarrollado por Gustav Kuhn y Michael Land, respectivamente de las universidades británicas de Durham y Sussex.
Nuestra percepción de un evento es modulada a menudo y de manera significativa por nuestra experiencia anterior y nuestras expectativas. En el nuevo trabajo, los investigadores aplicaron un truco de magia (la ilusión de la bola que "desaparece") para demostrar cómo los magos pueden distorsionar nuestra percepción en una situación cotidiana, manipulando nuestras expectativas. Los investigadores estudiaron los mecanismos en que se basa esta estratagema.
Kuhn y Land constataron que cuando un prestidigitador realizó la ilusión, en la que una pequeña pelota era vista desaparecer en el aire después de un falso tiro, el 68 por ciento de los observadores percibieron que la bola salía de la mano del mago, se movía hacia arriba, y desaparecía, esto a pesar del hecho de que la pelota nunca salió de la mano del mago. Las manipulaciones experimentales del truco revelaron que la percepción que los observadores tenían de la bola estaba determinada por señales específicas, en concreto la dirección de la cabeza del ilusionista, que indicaban dónde se suponía que debía estar la pelota, más que la propia situación de ésta.
Midiendo los movimientos reales de los ojos de los observadores, los investigadores demostraron que en lugar de fijar su atención en todo momento sobre la bola, la mayoría de las personas miraba primero la cara del mago antes de seguir la bola, lo que concuerda con el uso que el sistema visual hace de las llamadas "señales sociales", como la dirección de la cabeza y la mirada del mago, las cuales ayudan a formar una percepción de la ubicación de un objeto manipulado por otra persona. Sin embargo, una vez que la bola no estaba ya físicamente presente en el transcurso del truco, los observadores no miraban al área donde afirmaban haber visto la pelota, sugiriendo ello que el sistema motor ocular (que gobierna el movimiento de los ojos) no era engañado por la ilusión.
Los resultados del estudio muestran que aunque la percepción visual de las personas se ve influenciada en gran medida por las expectativas, el sistema motor ocular se guía fundamentalmente por la información visual del objeto rastreado, en ese caso, la propia pelota.
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