Papel de la mielina en alteraciones neuropsiquiátricas
(NC&T) La mielina interviene en más funciones de las que podría pensarse en un primer momento. Por ejemplo, hay problemas de mielina implicados en enfermedades que afligen a jóvenes y viejos, desde la esquizofrenia al Alzheimer.
En su nuevo estudio, el profesor de neurología George Bartzokis, de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), defiende que los kilómetros de mielina que "aíslan" los "cables" de nuestro cerebro son la clave del cambio evolutivo que define nuestra singularidad como especie, y, además, pueden ser la causa de nuestra también singular vulnerabilidad a trastornos neuropsiquiátricos frecuentes. Bartzokis sostiene que ver al cerebro como a una "Internet" dependiente de la mielina, puede ayudar a desarrollar nuevos tratamientos contra estas enfermedades, y también servir para evaluar la eficacia de los tratamientos actualmente disponibles.
La mielina es una reciente invención de la evolución. Los vertebrados la tienen; los invertebrados no. Y los humanos tenemos más cantidad de ella que cualquier otra especie.
Bartzokis estudió los efectos documentados de los tratamientos colinérgicos que emplean medicamentos conocidos por mejorar la señalización sináptica neuronal en personas que sufren enfermedades como el Alzheimer.
Estudiando tales efectos desde un punto de vista centrado en la mielina, Bartzokis sostiene que dichos tratamientos colinérgicos pueden tener también efectos no sinápticos, quizás reforzando la mielinización y la reparación de la mielina. Eso sería significativo, pues a mejor estado de la mielina, más eficaces son la señalización neuronal y el funcionamiento de nuestra "Internet" cerebral. En concreto, estos tratamientos colinérgicos pueden reforzar a los oligodendrocitos, un tipo de célula glial que produce mielina durante el desarrollo del cerebro, y que constantemente la mantiene y repara a medida que envejecemos.
Aunque se requiere más trabajo para esclarecer por completo el papel de los efectos colinérgicos no sinápticos en el desarrollo del cerebro, esta hipótesis puede ponerse a prueba con facilidad a través de la visualización in vivo del cerebro para estudiar la degradación y el crecimiento de la mielina. Eso hará posible probar directamente en humanos la utilidad práctica del modelo del cerebro humano centrado en la mielina.
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