¿Por qué nuestros inquietos ojos no nos vuelven locos?
(NC&T) El estudio ha sido efectuado por Marc Sommer, profesor de neurociencia en la Universidad de Pittsburg, y Robert Wurtz, investigador del Instituto Nacional de la Visión (NEI). El enigma que han investigado es un clásico de la neurociencia.
En 1950, Roger Sperry, laureado con un Premio Nobel, presentó la hipótesis de que cuando el cerebro ordena a los ojos moverse, también envía una descarga corolaria, o "copia interna", de esta orden al sistema visual. Sommer y Wurtz demostraron en un estudio del año 2002 que existe una senda desde el tronco cerebral a la corteza frontal que lleva una señal de descarga corolaria, en los cerebros de los monos. Ellos sugirieron que esta senda podría hacer que las neuronas visuales de la corteza cambien de repente su campo receptivo (su ventana al mundo) justamente antes de un movimiento sacádico.
En su estudio actual Sommer y Wurtz han completado el circuito. Han demostrado que los campos receptivos en la corteza cambian debido a la descarga corolaria desde el tronco cerebral. Para lograr esto, aprovecharon el hecho de que las señales se trasmiten vía tálamo, un intermediario crucial. Poniendo fuera de servicio las neuronas trasmisoras, interrumpieron la senda y encontraron que los cambios del campo receptivo disminuyeron en más de la mitad.
Es probable que un circuito similar exista en los cerebros humanos.
 | | Proceso de creación de una escena visual. (Foto: Marc Sommer) |
Con este estudio, Sommer y Wurtz también proveen las bases para el estudio de la descarga corolaria en otros sistemas sensoriales, como por ejemplo el oído.
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