Los antiprotones son 4 veces más eficaces que los protones para irradiar células
(NC&T) Los resultados muestran que los antiprotones son 4 veces más eficaces que los protones para aniquilar las células vivas del blanco escogido. Aunque la terapia con antiprotones todavía tiene que ser comparada con otros métodos existentes, el logro obtenido con el experimento es muy prometedor.
La actual terapia con haces de partículas suele utilizar protones para destruir las células de los tumores dentro del paciente. El experimento, realizado en el CERN (el Laboratorio Europeo para la Física de Partículas), comparó directamente la efectividad de la irradiación celular empleando protones y antiprotones. Para simular la sección transversal de los tejidos dentro del cuerpo, se llenaron tubos con células de hámster suspendidas en gelatina. Los investigadores enviaron un haz de protones o antiprotones con un alcance de 2 centímetros de profundidad por uno de los extremos del tubo, y contabilizaron la cantidad de células supervivientes a lo largo del trayecto del haz después de la irradiación.
Los resultados mostraron que los antiprotones fueron cuatro veces más eficaces que los protones. Al comparar un haz de antiprotones con un haz de protones que causan idéntico daño en la entrada al blanco, se descubrió que el daño infligido a las células por los antiprotones al final del recorrido del haz era cuatro veces superior que el ocasionado por los protones.
De la misma manera, para lograr el mismo nivel de daños en las células del área del blanco, se necesitan cuatro veces menos antiprotones que protones. Esto reduce significativamente los daños colaterales a las células a lo largo del trayecto de entrada del haz para los antiprotones, en comparación con los protones. Debido a la excelente capacidad de los antiprotones de preservar el tejido sano dañando a la vez el área específica seleccionada, este tipo de haz podría ser muy valioso para el tratamiento de casos de cáncer recurrente, en el que esta propiedad es vital.
Los antiprotones, que son antimateria, tienen que ser producidos en pequeñas cantidades en un laboratorio con la ayuda de un acelerador de partículas. Cuando las partículas de materia y antimateria entran en contacto, se aniquilan mutuamente, transformando su masa en energía. El experimento hace uso de esta propiedad, ya que el antiprotón aniquila una parte del núcleo de un átomo en una célula tumoral. Gracias a la energía que se libera en la aniquilación, las células adyacentes del tumor son destruidas a su vez.
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