Profundizando en la bioquímica que nos hace distintos de los chimpancés
(NC&T) Katherine Pollard (profesora en el Centro Genómico de la Universidad de California en Davis) y sus colegas de la Universidad de California en Santa Cruz liderados por David Haussler, buscaron fragmentos de ADN altamente conservados entre chimpancés, ratones y ratas. Entonces, compararon estas secuencias genómicas con las humanas correspondientes, para encontrar los fragmentos de ADN que hubiesen sufrido los más rápidos cambios desde que los ancestros de chimpancés y humanos divergieron hace aproximadamente cinco millones de años.
Encontraron 202 regiones "altamente aceleradas" (o HARs por sus siglas en inglés), que mostraban una alta velocidad de evolución entre los chimpancés y los humanos. Sólo tres de estas regiones contienen genes que parecen codificar la síntesis de proteínas. La región más acusadamente acelerada, HAR1, forma un fragmento de ARN que puede tener una función vinculada al desarrollo del cerebro.
El ADN (ácido desoxirribonucleico) porta las instrucciones genéticas para construir un chimpancé, un humano, un tulipán o una ameba, por ejemplo. El ARN (ácido ribonucleico) es una molécula intermediaria que transcribe estas instrucciones para la síntesis de las proteínas.
Las otras regiones altamente aceleradas no parecen codificar ningún tipo de gen, pero muchas están ubicadas cerca de genes involucrados en controlar cuándo se fabrican otros genes, o en el crecimiento y el desarrollo.
 | | Las diferencias entre humanos y chimpancés no están en las proteínas sino en cómo éstas son usadas. (Foto: Katherine Pollard) |
Por lo general, las regiones no codificantes del ADN evolucionan más rápido que las regiones portadoras de genes, ya que no sufren presiones para detener mutaciones. Pero las regiones humanas aceleradas están muy conservadas entre los otros grupos de animales que estudiaron los investigadores; esto sugiere que desempeñan funciones importantes y que ello las impide cambiar demasiado.
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