El VIH depende de una proteína humana
(NC&T/Mayo) Los hallazgos revelan que el VIH al introducirse dentro de un cromosoma (paso básico que le permite establecerse en un "refugio seguro") requiere de una proteína específica, la LEDGF/p75 (p75). Esta proteína forma una traba molecular entre los cromosomas y la proteína de integración del VIH (integrasa). Si en el futuro pudiera interrumpirse la conexión, eso podría conducir hacia una nueva terapia para el VIH o a métodos más seguros de terapia génica. Los detalles se publican en la revista Science.
"La forma en la que el virus entrante capta la ayuda de la célula, al mismo tiempo en que se establece en ella en calidad de permanentemente integrado, es una interrogante fascinante", comenta el doctor Eric Poeschla, virólogo de Mayo Clinic que dirigió la investigación. "Es esencial comprender esto de mejor manera, ya que los virus permanentemente integrados en células duraderas impiden la eliminación del VIH. En el futuro, será interesante examinar si es factible explotar, desde el punto de vista terapéutico, la dependencia que el VIH tiene en la p75".
Los investigadores empezaron observando a la p75 que "amarra" la integrasa del VIH a cromosomas humanos, como si fuese una cuerda molecular, y además la protege de la maquinaria celular de descomposición de la proteína. A pesar de lo intrigante de estos hallazgos, no fue posible establecer claramente el significado de esto en todo el virus.
Por ello, el equipo de Mayo desarrolló después una versión altamente eficaz de una técnica llamada "interferencia del ARN" para desmantelar de los cromosomas humanos todo p75 detectable. Sin su socio p75, el VIH se vio sumamente incapacitado. Constituye una ironía que la entrega de la interferencia del ARN se haya realizado mediante una versión defectuosa del VIH mismo, un virus con capacidad comprobada de acceso al genoma humano. Como resultado, las células T humanas, que son el objetivo principal del VIH, se tornaron resistentes a éste, pero al añadir la p75, éstas se volvieron vulnerables nuevamente; y al añadir a la mezcla una pieza "dominante negativa" de p75 (una especie de puente molecular sin función), el virus se incapacitó todavía más (sobre 50 veces).
El equipo de Mayo demostró además la necesidad de cada "nudo" en la traba molecular, y definió el mecanismo como la forma en que un artista delinearía los nudos de las amarras que atracan al barco en un puerto.
Según explica el Dr. Poeschla, "resulta que, para integrarse, el virus necesita una cantidad sorprendentemente pequeña de p75. Los futuros estudios querrán considerar esa posible capacidad como factor al diseñar medios de detección para más proteínas celulares claves de las cuales el VIH se apropia, asocia (como es el caso de la p75), manipula o evade. Posiblemente, existan varias más. El reto consiste en usar los métodos correctos para encontrarlas".
¿Cómo infecta el VIH a los humanos, y por qué actualmente no puede erradicarse? Cada vez que el VIH se reproduce, usa su proteína integrasa para introducir una copia de su genoma dentro de un cromosoma. Esa copia se convierte en un archivo permanente del programa genético del virus, semejante a la diminuta carpeta que se graba en el disco duro de un computador. Si bien se puede mantener sanos a los pacientes con la "supresión" de esas copias mediante fármacos antivirales administrados a diario, nunca es posible curarlos. Al suspender los medicamentos, aunque sea por períodos breves, se permite al VIH repoblar el organismo con varios millones de copias, igual que lo hacen los virus de computador que se propagan por todo el mundo desde un solo computador infectado.
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