Autismo y funcionamiento del cerebro
(NC&T) Los autistas a menudo tienen dificultad para comunicarse e interactuar socialmente con otras personas. El dicho "incapaz de ver el bosque por culpa de los árboles" describe cómo los autistas destacan en los detalles, pero deben esforzarse muchísimo por comprender el cuadro mayor. Por ejemplo, algunos niños autistas logran convertirse en campeones de concursos de ortografía, pero pueden tener serias dificultades para comprender el significado de una frase o una historia.
Dos estudios, bajo la dirección de Marcel Just (Profesor de Psicología en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh), y Nancy Minshew (Profesora de Psiquiatría y Neurología en la Universidad de Pittsburgh) y sus colegas, aportan nuevos conocimientos sobre el autismo.
Los participantes autistas en ambos estudios tenían un Coeficiente de Inteligencia (C.I.) normal. No había diferencias significativas en edad o C.I. entre los participantes con y sin autismo.
En el primer estudio, los investigadores usaron una técnica de imaginología cerebral conocida como resonancia magnética funcional por imágenes, o fMRI, para examinar los cerebros de personas autistas y normales. Todos los participantes del estudio recibieron instrucciones para completar la prueba Torre de Londres. Este test se usa para medir el funcionamiento de la corteza prefrontal.
En los participantes normales, la corteza prefrontal y la corteza parietal tendieron a funcionar en sincronía (aumentando y disminuyendo su actividad al mismo tiempo) al solucionar la prueba Torre de Londres. Esto sugiere que ambas áreas cerebrales solucionan conjuntamente el problema. En los participantes con autismo, sin embargo, las áreas prefrontal y parietal, demostraron menor probabilidad de funcionar en sincronía al solucionar el problema.
En el segundo estudio, los investigadores usaron fMRI para examinar el funcionamiento cerebral en autistas y en participantes normales durante una prueba de verdadero o falso, que envuelve leer expresiones con alto o bajo contenido visual y dictaminar sin son ciertas o falsas. Una afirmación típica de bajo contenido visual consistía en expresiones como por ejemplo: "Sumar, restar y multiplicar son habilidades matemáticas". Las expresiones con alto contenido visual eran del tipo de: "Cuando hacemos rotar 90 grados al número 8, se parece a unas gafas". Una afirmación de esta segunda clase activaría primero las áreas cerebrales prefrontales del hemisferio izquierdo implicadas con el lenguaje, y después las áreas parietales relacionadas con la visión y el simbolismo, conforme el participante manipulase mentalmente el número ocho.
Las áreas visuales del cerebro de los participantes normales se activaron sólo cuando evaluaron frases con contenido visual. Por contra, estas áreas visuales se activaron en los participantes con autismo tanto cuando evaluaron expresiones con alto contenido visual como cuando procesaron las de bajo contenido.
El refuerzo de esta actividad cerebral de visualización, puede ser, en personas con autismo, una adaptación para compensar la capacidad disminuida de las regiones prefrontales del cerebro.
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