Neuronas obtenidas de células madre embrionarias restauran funcionalidad en ratas paralíticas
(NC&T) Los investigadores, dirigidos por el Dr. Douglas Kerr de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, usaron una combinación de neuronas motoras trasplantadas, sustancias capaces de anular las señales que inhiben el crecimiento axonal, y un factor de crecimiento nervioso para atraer los axones a los músculos.
Este trabajo es un avance notable que nos puede ayudar a entender cómo las células madre podrían usarse para tratar lesiones y enfermedades. El éxito alcanzado con esta demostración de la restauración funcional es prueba de ello. Conviene recordar, sin embargo, que todavía queda mucho por hacer.
En el estudio, el Dr. Kerr y sus colegas cultivaron células madre embrionarias de ratas con sustancias que las condujeron a diferenciarse en neuronas motoras. Poco antes del trasplante, añadieron tres factores de crecimiento nervioso al medio de cultivo. La mayor parte de las células fueron también cultivadas con una sustancia llamada dbcAMP que contrarresta las señales inhibitorias de crecimiento axonal generadas por la mielina, la sustancia que aísla las fibras nerviosas en la médula espinal.
Las células fueron trasplantadas en ocho grupos de ratas paralíticas. Cada grupo recibió una combinación diferente de tratamientos.
Tres meses después de los trasplantes, los investigadores examinaron a las ratas para observar si las neuronas derivadas de las células madre habían sobrevivido y se habían integrado en el sistema nervioso. Las ratas que recibieron la totalidad del tratamiento (neuronas motoras trasplantadas, rolipram, dbcAMP, y células madre neurales secretoras de GDNF en el nervio ciático) mostraron centenares de axones derivados del trasplante extendiéndose por el sistema nervioso periférico, más que las ratas de los demás grupos. Los axones en estos animales llegaron hasta el músculo gastronemio y formaron conexiones funcionales, llamadas sinapsis, con el músculo. Las ratas mostraron un incremento en el número de neuronas motoras funcionales y una mejora de aproximadamente el 50 por ciento en la fuerza de la extremidad a los 4 meses del trasplante.
En cambio, ninguna de las ratas que recibieron otra combinación de tratamientos recobró la funcionalidad perdida.
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