Algunos pacientes con deterioro cognitivo ligero padecerán alzheimer
(NC&T/Elhuyar Fundazioa) Este trabajo de doctorado, realizado por Lluís Samaranch, respalda la teoría de que la mayoría de los pacientes con DCL se hallan en una fase intermedia que desembocará en una perturbación aguda. Sin embargo, no todos los casos con deterioro ligero desarrollarán la dolencia.
Para llegar a esta conclusión, el equipo de la Unidad de Trastornos de la Memoria de la Clínica Universitaria buscó los indicios tempranos de la enfermedad: además de los marcadores neuropsicológicos y de neuroimagen implicados, el hallazgo más importante es el descubrimiento del PET -o tomografía por emisión de positrones- como una técnica muy eficaz para medir el riesgo de progresión del DCL.
Esta investigación multidisciplinar contó con la colaboración de neuropsicólogos, enfermeros e ingenieros.
Durante más de 17 meses se estudió una muestra de 299 individuos. De ellos, 103 padecían un deterioro cognitivo ligero; 80 planteaban quejas subjetivas de memoria; 62 sufrían Alzheimer; y 54 pertenecían al grupo control, compuesto por voluntarios de la Asociación de Donantes de Sangre de Navarra.
Todos pasaron por pruebas neuropsicológicas, resonancias magnéticas, análisis de diversos tipos y un examen de los marcadores genéticos de riesgo, entre otros procedimientos. Gracias a ello, el equipo concluyó que la enfermedad puede identificarse en fases tempranas antes de producir daños irreversibles, aunque se requieren técnicas costosas, como el PET.
Por ello, insisten en la necesidad de buscar nuevos marcadores bioquímicos más asequibles y sencillos pero con la misma capacidad predictiva: así podríamos realizar intervenciones terapéuticas en las etapas iniciales del Alzheimer, cuando existen más posibilidades de éxito.
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