Análisis de saliva para medir respuesta al estrés y a la cafeína
La Dra. Laura Klein, Profesora de Salud Bioconductual en la Universidad Estatal de Pensilvania, e investigadora principal del estudio, explica que nuestra respuesta de gran tensión emocional produce no solamente los familiares síntomas de boca seca, golpeteo acelerado del corazón y sudor en las palmas de las manos, que acompañan a una experiencia estresante, sino también cambios químicos en el cuerpo que podrían dar lugar a consecuencias más preocupantes sobre la salud.
Usando una dosis de cafeína equivalente a beber de una a cuatro tazas de café, y una prueba aritmética intensa como elementos estresantes, Klein y sus colegas encontraron en los hombres jóvenes y sanos que participaron en el estudio, una elevación en la cantidad de la alfa amilasa, una enzima secretada por las glándulas salivales.
Los resultados, basados en el rendimiento, mostraron que una dosis moderada de cafeína (de 200 miligramos), cercana a la cantidad que hay en dos tazas de café, aumenta la eficacia en la tarea, y que duplicar la cantidad de cafeína conduce a disminuirla. Los resultados también sugieren que la alfa amilasa, que se puede detectar y medir por medio de una nueva prueba no invasiva que analiza saliva, constituye una alternativa al cortisol, que se utiliza comúnmente para estudiar las consecuencias del estrés en la salud.
En el estudio, 45 hombres sanos, de 18 a 30 años, que no habían ingerido cafeína (ni la contenida en alimentos o medicamentos) durante por lo menos las cuatro últimas horas, fueron al laboratorio y proporcionaron muestras de saliva. Quince minutos después de obtenerse la muestra de saliva, les suministraron una de tres dosis de cafeína: ninguna; 200 miligramos (equivalente a 1 ó 2 tazas de café) ó 400 miligramos (equivalente a 3 ó 4 tazas de café). Luego, todos los participantes efectuaron una prueba de aritmética mental.
Los hombres tuvieron que contar hacia atrás a partir de un número de cuatro dígitos, a intervalos de 7 y 13 números. Cuando incurrían en equivocaciones, la Dra. Klein les corregía y les pedía ir más deprisa. Esto se realizó durante 20 minutos.
Quince minutos después de la prueba, los hombres proporcionaron otra muestra de saliva. También les tomaron continuamente lecturas del ritmo cardíaco y la presión arterial durante el período de la prueba.
Tal como los investigadores esperaban, la presión arterial y el ritmo cardíaco aumentaron como respuesta a la prueba aritmética y a la cafeína. Los niveles de alfa amilasa en la saliva de los participantes también aumentaron en respuesta a la cafeína y al estrés, y estos incrementos concordaron de modo claro con los niveles crecientes del ritmo cardíaco.
Dependencia y tolerancia se desarrollan con rapidez para la cafeína y otras sustancias simpaticomiméticas, tales como la nicotina. Estos nuevos resultados sugieren que la alfa amilasa y otros nuevos biomarcadores pueden permitir una mejor comprensión bioquímica de la tolerancia ante los simpaticomiméticos, y la privación de estos en un metabolismo que se ha acostumbrado a ellos, así como proveer una vía para estudiar sus consecuencias para la salud.
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