La investigación ha sido llevada a cabo por la profesora Robin Simon de la Universidad de Florida, y Ranae Evenson de la Universidad de Vanderbilt.
Los padres de nido vacío, como Simon y Evenson llaman a los padres cuyos hijos ya han crecido y se han trasladado a otro domicilio, no están menos deprimidos que quienes aún no son padres. Las investigadoras, que analizaron datos del NSFH (National Survey of Families and Households), piensan que los padres siguen pendientes de la vida de sus hijos y continúan preocupados por ellos, aún después de que hayan iniciado una vida independiente. Esta atención permanente tiene un costo emocional.
"Los padres tienen más preocupaciones que otras personas, este es el quid de la cuestión", explica Simon. "Y esas preocupaciones no disminuyen con el paso del tiempo. Los padres se preocupan por el bienestar emocional, social, físico y económico de sus hijos. Nos preocupamos acerca de cómo ellos se desenvuelven en el mundo".
Uno de los descubrimientos más interesantes del estudio es que no existe un tipo de padres que reconozca menos depresión que quienes aún no lo son. Esto es significativo porque otros roles importantes en la vida de una persona, como estar casado o tener un empleo, están asociados, al menos en países como Estados Unidos, a una mejoría en el bienestar emocional.
Robin Simon. (Foto: Florida State University )
También se encontraron con que ciertos tipos de padres tienen un mayor grado de depresión que otros. Los padres de hijos adultos, vivan o no en la misma casa, y los padres que no tienen custodia de sus niños menores, presentan más síntomas de depresión.
Esto quiere decir que los padres que viven con sus hijos menores, ya sean biológicos, adoptados o hijastros, tienen los mínimos síntomas de depresión, un descubrimiento que contradice la suposición de que estos padres tienen mayor desasosiego.
"Los hijos pequeños, de alguna forma, son más sencillos emocionalmente", explica Simon. "Niños pequeños, problemas pequeños. Niños grandes, problemas grandes".
Los padres casados también tienen menos síntomas de depresión que quienes no lo están, un descubrimiento que no sorprendió a ninguna de las investigadoras. Pero sí en cambio se sintieron asombradas al comprobar que los efectos de la paternidad en la depresión fueron los mismos para hombres y mujeres. Estos descubrimientos son inconsistentes con algunos estudios anteriores y con la suposición tradicional de que la maternidad es más importante para el bienestar emocional de las mujeres.