Nuevo método puede acelerar la búsqueda de compuestos de utilidad médica
Manipulando una sola proteína fúngica, el equipo, dirigido por la profesora de patología vegetal y microbiología médica Nancy Keller (de la Universidad de Wisconsin-Madison), localizó los genes responsables para la creación de docenas de metabolitos secundarios, una clase de compuestos que son buenos candidatos para fármacos. El análisis de un subconjunto de estos genes ha revelado que codifican proteínas requeridas para producir un agente antitumoral.
Los investigadores tienen ahora una nueva herramienta para encontrar metabolitos secundarios de interés farmacéutico. Aunque el equipo trabajó en un hongo ampliamente estudiado, el Aspergillus nidulans, el método puede usarse para encontrar metabolitos secundarios en muchas otras especies fúngicas.
Mientras que los metabolitos primarios son los compuestos esenciales que ayudan al crecimiento y reproducción de los hongos, los metabolitos secundarios no son imprescindibles para la vida. Más bien son compuestos bioactivos que sólo son producidos en ocasiones especiales durante el ciclo biológico del organismo, ayudándole a sobrevivir bajo diversos factores ambientales hostiles.
Algunos metabolitos secundarios tienen efectos poderosos en humanos, como es el caso de la penicilina, que ciertos hongos producen en presencia de bacterias. Los hongos son también productores naturales de agentes antivirales, antifúngicos, otros tipos de agentes antibacterianos, así como inmunosupresores y hasta el popular medicamento reductor de colesterol, lovastatina.
Los anteriores métodos para encontrar metabolitos secundarios detectaban sólo un compuesto por vez, y en ocasiones requerían un conocimiento previo del compuesto de interés. Aún después de que la secuencia genética del Aspergillus nidulans se completara en 2003, la búsqueda de metabolitos secundarios continuaba. Aunque los científicos pudieron precisar las posiciones de los genes envueltos en la producción de metabolitos secundarios, su actividad y sus productos todavía requerían ser confirmadas.
El método desarrollado por Keller y sus colegas soluciona este problema y promete ampliar la búsqueda de agentes médicamente útiles, con un enfoque basado en el genoma. Su técnica es llamada "minería genómica" por la capacidad de buscar en todo el genoma fúngico y localizar casi todas las "gemas" escondidas de metabolitos secundarios, a un tiempo.
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