Medicina

¿Es la obesidad contagiosa?


Seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico son dos consejos habituales para ayudarnos a evitar el sobrepeso. Ahora, aparece este nuevo y sorprendente consejo basado en un área prometedora de investigación sobre la obesidad: "Lávese las manos". Porque existen indicios cada vez más firmes y numerosos de que ciertos virus pueden causar obesidad, esencialmente contagiándola, según Leah D. Whigham, investigadora principal de un estudio reciente sobre la cuestión.

El trabajo, de Whigham, Barbara A. Israel y Richard L. Atkinson, de la Universidad de Wisconsin, Madison, desvela que el adenovirus humano Ad-37 causa obesidad en pollos. Este hallazgo coincide con estudios sobre dos virus relacionados, Ad-36 y Ad-5, que también causan obesidad en animales.

Por otra parte, el Ad-36 también ha sido asociado con la obesidad humana. Debido a ello, importantes investigadores sospechan que el Ad-37 puede asimismo estar implicado en la obesidad humana. Whigham reconoce, sin embargo, que es necesario investigar más para descubrir si el Ad-37 causa obesidad en las personas.

Un estudio previo fue poco concluyente, porque sólo unas pocas personas demostraron evidencia de la infección con Ad-37. No eran suficientes individuos para que fuese posible llegar a una conclusión.

Ad-37, Ad-36 y Ad-5 son parte de una familia de aproximadamente 50 virus conocidos como adenovirus humanos. Los investigadores deben identificar ahora los virus que causan la obesidad humana, descubrir una prueba analítica para detectar a la gente infectada, y desarrollar una vacuna.

La noción de que los virus puedan causar obesidad ha sido muy polémica entre los científicos. Pero, argumenta Whigham, hay evidencia de que otros factores aparte de una dieta inapropiada o de la falta de ejercicio físico pueden estar asociados a la actual epidemia de obesidad que parece haberse desatado en numerosos países occidentales. Por ejemplo, la obesidad se ha duplicado en adultos estadounidenses durante los últimos 30 años, y se ha triplicado en niños. A excepción de las enfermedades infecciosas, ninguna otra dolencia crónica en la historia se ha propagado tan deprisa, y los factores etiológicos que producen esta epidemia aún no han sido claramente identificados.

Todavía hay mucho por averiguar acerca de cómo actúan estos virus. Se sabe de personas y animales que están infectados y no son obesos. Los investigadores no saben por qué.

La investigación específica de estos virus es por ahora dificultosa porque no están disponibles análisis simples de sangre que identifiquen de modo rápido la exposición al virus sospechoso. Es necesario realizar más estudios para desarrollar esa prueba.


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