Medicina

Memoria a largo plazo controlada por vía molecular en las sinapsis


Incluso para una criatura tan simple como la mosca de la fruta, el aprendizaje y la memoria son herramientas adaptables importantes que facilitan su supervivencia. Una mosca puede aprender a evitar el peligro, como un matamoscas, o, en el laboratorio, una descarga eléctrica que ocurre cuando percibe cierto olor.

Se sabe que el aprendizaje y la memoria de largo plazo requieren la síntesis de nuevas proteínas, desconociéndose sin embargo cómo exactamente se relacionan. Los investigadores han podido vigilar, por primera vez, la síntesis de proteínas en las sinapsis mientras un animal aprende, y han encontrado una vía bioquímica que determina cuándo y dónde ocurre esta síntesis proteica. Esta vía, llamada RISC, interactúa con el ARN en la sinapsis para facilitar la síntesis proteica asociada a la formación de un recuerdo estable.

En las moscas de la fruta al menos, este proceso marca la diferencia entre recordar algo durante una hora o recordarlo por un día o más.

Los investigadores, de la Universidad de Harvard, encontraron que el ARN mensajero (mRNA), una copia genética que transporta la información del ADN hacia la maquinaria de traducción celular, es transportado a la sinapsis a medida que se forma la memoria. Este transporte del mRNA, y la síntesis de proteína que sigue, son facilitados por componentes de la vía RISC, que usan moléculas cortísimas de ARN llamadas microARNs para guiar su actividad. Una de estas proteínas RISC, llamada Armitage, parece ser una molécula reguladora crítica en la formación de la memoria a largo plazo, y tiene que destruirse en sinapsis particulares para que se produzca la síntesis proteica.

Memoria largo plazo vía molecular sinapsis
Sam Kunes, a la izquierda, y Sovon Ashraf han participado en el estudio. (Foto: Jon Chase/Harvard News Office )
Manipulando la vía RISC, los investigadores alteraron la memoria de las moscas, cambiando su respuesta a los estímulos en subsiguientes pruebas conductistas.

Usando una prueba clásica de aprendizaje que simultáneamente expone los insectos a un olor y una descarga eléctrica, los investigadores comprobaron que la memoria a largo plazo podría incrementarse ajustando la actividad de la vía RISC en las moscas de la fruta. En esencia, estas moscas tuvieron dos veces la memoria de sus homólogas normales.

Las diversas proteínas que comprenden la vía RISC se encuentran en las sinapsis de ratones y de humanos, lo que sugiere que dicha vía ha sido conservada por la evolución. Estos hallazgos pueden abrir un camino para desarrollar nuevas terapias contra los trastornos de memoria.



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